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Gral. CARLOMAGNO ANDRADE . El Comandante Eterno del Ejercito Ecuatoriano.

De: un nacionalista civil ecuatoriano (nacionalista_e@hotmail.com)

Para:  los militares ecuatorianos,  compatriotas ecuatorianos y militares latinoamericanos

Objetivo: No olvidar al comandante eterno

               

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FECHA DE CONSTRUCCIÓN DE LA PAGINA : Quito, Ecuador 1 de Mayo del 2006

FECHA DE LA PRIMERA PUBLICACIÓN EN LA WEB : Quito, Ecuador 18 de Mayo del 2006

FECHA DE LA ULTIMA ACTUALIZACION: Quito, Ecuador 18 de Noviembre del 2007

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EL COMANDANTE ETERNO :

Gral. CARLOMAGNO ANDRADE .

AYER, HOY Y SIEMPRE .
 

COMANDO - COMANDANTE DEL EJERCITO, ELITE DE LAS FUERZAS ESPECIALES ECUATORIANAS .

TODA UNA VIDA DE SACRIFICIO, SERVICIO, DEDICACION  POR AMOR A LA PATRIA, AL SOLDADO Y AL PUEBLO ECUATORIANO.

 ESTIRPE Y CASTA DEL EJERCITO ECUATORIANO DE VANGUARDIA .

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"El general Carlomagno Andrade pertenece, ciertamente, a aquella estirpe de hombres que con su lucha ennoblecen su vida y que con el sacrificio, la inmortalizan".

 

 

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LA CASTA DE LOS QUITEÑOS PATRIOTAS

LA CASTA MILITAR DE LOS SERRANOS-BLANCOS

LA CASTA DE LOS MILITARES ECUATORIANOS

EL AMOR DE UN SOLDADO A LA PATRIA

UNA VIDA DE ENTREGA A LA PATRIA

UN MILITAR NACIONALISTA

LA MISTICA MILITAR

 

 

"Hay hombres que, cuando mueren,

no saben que su sombra cubrirá,

años y años todavía,

la tierra en la que soñaron

y dejaron su vida.

Como si estuvieran en pie."

 

                                                                                             frase tomada de: Demetrio Ramón Pérez.

 

 

INTRODUCCIÓN:

En una sociedad amenazada por la corrupción en los altos estratos del poder, la vida del Gral. Carlomagno tiene el severo brillo de una honestidad sin tacha, no empañada ni por la más leve sospecha.

Frente a todos cuantos trabajan para conseguir, legítimamente riqueza y comodidades, en esta existencia de virtudes espartanas, a diferencia, en él todo se  subordinó al servicio de la patria y al ejercicio de las mas austeras virtudes militares.

Con este alto y limpio concepto de la vida, Carlomagno Andrade, general del Ejército ecuatoriano, sirvió a la patria, sacrificada y eficazmente, donde la patria lo requirió.

Y la patria llegó a pedirle el mayor sacrificio que a un hijo suyo puede pedir: velar por la integridad de sus fronteras.

Carlomagno Andrade lo hizo y fue en el conflicto bélico de Paquisha 1981, garantía de la integridad territorial ecuatoriana, de modo sereno pero resuelto e intransigente.

"Se sacrificó a Carlomagno Andrade y a sus soldados en la perspectiva de evitar la guerra total; se localizó exprofesamente el conflicto en la zona de la Cordillera del Cóndor a fin de no hacerlo extensivo al resto del territorio nacional."

Lo mismo en grandes empresas nacionales que en la rutina cotidiana, Carlomagno Andrade vivió una vida ejemplar. Fue el hombre en quien se puede confiar.

Tuvo una trágica muerte en acto extraordinario de servicio a la patria.

Que la noble existencia anime a todos los ecuatorianos a la práctica de las grandes virtudes cívicas que la patria requiere en esta hora.

 

 

 

Características, semblanza, rasgos y atributos de Carlomagno Andrade :

Nacionalidad: Ecuatoriano

Lugar de Nacimiento: Quito

Gentilicio:     Quiteño

Profesión:  Militar del ejército ecuatoriano

Rango:      Gral. Comandante de la Fuerza Terrestre ecuatoriana

Estatura:   mas de 1.85 m.

Piel: Blanca

Ojos: claros

su Pasión: la patria, el ejercito, las FFAA, el pueblo ecuatoriano y el paracaidismo.

Gustos: la pedagogía (educación), la agricultura.

Inspirador, mentalizador, colaborador, propulsor y catalizador para la creación del IASA (Instituto Agrícola Superior Andino) de la ESPE (Escuela  Superior Politécnica del Ejército)

Comando: Paracaidista, Boina Roja, fuerzas especiales.

Estirpe, Elite de las FFAA ecuatorianas

Experiencia en Guerra: Comandante y combatiente en Paquisha en 1981. (Conflicto armado: Ecuador - Perú).

 

Año de Nacimiento: 1939

Año de Fallecimiento: 1992, en un accidente aéreo , el tenia 53 años.

 

.      Observaciones:

Mi general, con su porte y gallardía tenia el aspecto de un enorme comando inglés.

Mi general Carlomagno, falleció 2 años antes de la Guerra del Cenepa 1995. (Ecuador - Perú), pero la siembra de su trabajo e instrucción en el ejercito ecuatoriano cosecho en el comportamiento, profesionalismo temple y estrategia de los oficiales y tropa ecuatorianos que combatieron en el Cenepa en 1995, que obtuvieron como fruto el contumaz triunfo ecuatoriano en la Guerra del Cenepa.

Si él no hubiera fallecido, el hubiera sido el comandante del Teatro de Operaciones de la Guerra del Cenepa y el triunfo militar ecuatoriano hubiera sido mas contumaz de lo que fue y aplastante al enemigo y a lo mejor hubiéramos recuperado la salida soberana al río Amazonas. De todos modos, otro brillante militar (en ese entonces) el Gral. Paco Moncayo que fue el comandante del teatro de Operaciones del Cenepa, cumplió con su misión con su estrategia y con los combatientes obtuvimos el contumaz triunfo militar ecuatoriano del Cenepa.

Que me disculpe el Gral. Moncayo, pero si hubiera estado vivo y al frente el Gral. Carlomagno, el triunfo militar ecuatoriano hubiera sido doblemente, triplemente contumaz, aplastante. (por ejemplo multipliquen todos los logros, derribos de aeronaves, etc. por 2) . Seguramente el Gral. Carlomagno no hubiera permitido que lo ganado en el campo de batalla sea perdido en el campo diplomático. Al menos hubiera participado activamente en las negociaciones;

 así como el la Guerra de Paquisha (1981) en él que él fue comandante y combatiente en la cordillera del cóndor :

"Llegó un día en que el comando general del ejército ecuatoriano, ordenó replegar todas las posiciones a 4 kilómetros de distancia en virtud de las conversaciones que se sostenían en Túmbez: esto significaba abandonar lo que había costado tanto esfuerzo mantener.

"Nuestro comandante Carlomagno Andrade reunió a su Estado Mayor y deliberaron largamente sobre la situación; la conclusión fue no replegar ni un centímetro; él se erigió como único responsable de las derivaciones resultantes de la acción tomada".

Poco tiempo después  llegó otra orden del Comando General: no replegar en razón de las Infructuosas conversaciones bilaterales; fue esta circunstancia la que salvó a Carlomagno Andrade, y convalidó su decisión Inspirada en la firme convicción de la defensa patria'.

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Al año (de 1992) de la trágica muerte del Gral. Carlomagno Andrade, las Fuerzas Armadas del Ecuador presentaron al país un pequeño libro con la Biografía de esta gigantesca vida ejemplar, en evocaciones de gran rigor histórico y cálida admiración.

Aquel libro es autoría del Gral. (R). Paco Moncayo Gallegos, auspiciado por el Ministerio de Defensa del Ecuador.

Además ese  libro recopila palabras de muchos valiosos oficiales de aquella época que tuvieron el honor de conocer al Gral. Carlomagno Andrade. Oficiales de la casta militar de los años 80 y 90.

Es el único libro que conozco que exista que contenga la Biografía de nuestro Gral. Andrade

A continuación, en el siguiente recuadro verde, hago la trascripción del libro: "Gral Carlomagno Andrade, UNA VIDA EJEMPLAR" escrito en 1993 por el Gral. de División Paco Moncayo, que fue publicado por el Ministerio de Defensa Nacional del Ecuador.

(Notas.- Las letras de color blanco, entre la trascripción, son notas mías WNE.    El libro no esta transcrito totalmente) 

 

 

 

Gral. Carlomagno Andrade

UNA VIDA EJEMPLAR

 

 

AUTORÍA:  GRAD. PACO MONCAYO GALLEGOS

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PROLOGO

El siguiente prologo fue hecho por el Gral. José Gallardo, recalco solo el prologo.

Sentía honda admiración y respeto, pero sobre todo afecto por el General Carlomagno Andrade. El compartir cotidianamente Ideales y esfuerzos y tener a este gran compañero muy cerca, no hacia necesario evaluar con detenimiento sus singulares virtudes. Simplemente, su transparencia y sinceridad nos permitía vislumbrar los valores de su alma y creer en él sin sombras de duda. Recién cuando la muerte cegó su valiosa vida y su egregia figura comenzó a ser parte de la historia del Ejército, en horas de reflexión y dolor, hemos podido justipreciar en toda su dimensión cuanto valía.

La semblanza sobria y absolutamente ceñida a la verdad que ha trazado el señor General Paco Moncayo del General Carlomagno Andrade nos presenta a un militar absolutamente consagrado al servicio de la Patria a través de una profesión que, cuando se la vive con la fidelidad con la cual él la vivió, demanda abnegación sin limites.

Desde cuando era Cadete se distinguió por su lealtad y dignidad ante sus superiores y por su Justicia y respeto para sus subalternos. Estas nobles cualidades lo caracterizaron a lo largo de toda su carrera militar.

No pocas veces nos equivocamos en la evaluación del real valer de las personas, atribuyendo valoración injustificada a cualidades que no son más que apariencias que buscan lograr aspiraciones personalistas. En el caso del General Carlomagno Andrade, todas las funciones de honor que se le confiaron, hasta la de Comandante General del Ejército, fueron absolutamente merecidas y obedecieron a los sagrados imperativos del Interés institucional y de la Patria. El las cumplió con dedicación y acierto dignos de ejemplo.

Jamás recusó ninguna tarea ni buscó puestos o lugares favorables a sus intereses personales, por legítimos que pudieran ser. Cumplía su deber con modestia, sin procurar los oropeles de la vana gloria. Fue un ejemplo de lo que debe ser quien jura ante la Bandera de la Patria honrarla y defenderla con una noble y valerosa conducta. Pero fue mucho más: Llevaba en su espíritu algo así como una ansia infinita por el bienestar del pueblo. La congoja nacional que lo acompañó hasta su última morada fue una expresión espontánea de quienes, aún sin conocerlo personalmente, percibieron en sus actos y en los que realizaba a través de la institución que dirigía, su inmensa solidaridad humana.

Pocas veces se reúnen en una misma persona tantos atributos espirituales; pero quizá el mejor fue su modestia.

Me arrepentiría si no aprovechara esta ocasión para señalar ante la conciencia de las presentes y futuras generaciones militares sus extraordinarias virtudes, aún al costo de herir el recuerdo de su natural sencillez.

Hombre de religiosidad profunda, casi diariamente visitaba una iglesia, aunque sea de manera fugaz, durante sus ejercicios físicos matinales, mientras concurría al trabajo. Dueño de una voluntad indoblegable. todas las metas profesionales que se proponía las alcanzaba aún al costo de los mayores sacrificios. Una grave lesión sufrida por la explosión en instrucción de una granada, no fue óbice para que en una alta jerarquía realizara el Curso de Salto Libre.

Su valor físico y moral, fue muchas veces sometido a pruebas cruciales y respondió airosamente, pero sin aspavientos.

Vivía la plena alegría del cumplimiento del deber, sin los tormentos de bastardas ambiciones, y por eso creía en la buena fe de las otras personas y podía hacer amistades sinceras y sin condiciones. Su lealtad no tenía egoístas fronteras en las horas críticas.

Siempre con un libro en sus manos. Mientras volaba el avión, avanzaba el vehículo y mientras otras personas desperdiciaban el tiempo, él estaba embelesado en la lectura y abstraído en hondas reflexiones.

Amaba intensamente la naturaleza y le gustaba compartir con sus familiares y camaradas de arma el mensaje de hermosura y pureza que ella comunica.

Nunca le oímos quejarse de sus dolencias físicas y menos de las aflicciones que producen en los hombres sensibles como lo era él, la ingratitud, la envidia y otras bajas pasiones. Siempre translucía entusiasmo y fe.

Su honestidad lo obligaba a dar ejemplo en todo. No exigía de sus subalternos lo que no estaba dispuesto a dar y por eso recibía de ellos la respuesta de una obediencia sin término en el cumplimiento del deber. Su conducta no era la mísera apariencia que practican los arribistas. Obraba por exigencia de su ardiente mística militar nacida del amor a la Patria.

Amante de su familia, no le legó riquezas materiales, pero si un tierno recuerdo, el respeto y admiración de las gentes de bien y un noble ejemplo para sus hijos.

Los designios sabios de la Divina Providencia han hecho que la Semblanza que estamos presentando sea escrita por otro militar de cualidades excepcionales, que por razones de afinidad espiritual, comunidad de ideales e identificación en los duros esfuerzos por engrandecer al Ejército, compartió estrechamente los afanes del General Carlomagno Andrade.

Quien escribe este prólogo, también puede dar fe de esa noble existencia, porque a lo largo de muchos años sintió muy de cerca su vivificador influjo.

Esperamos, con absoluta confianza, que el ejemplo del General Carlomagno Andrade, digno Comandante General del Ejército fallecido en el cumplimiento del deber, guíe la conducta de la presente y futuras generaciones militares para felicidad y gloria de la Patria.

José Gallardo Román
General de Ejército
MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL (1993)



SEMBLANZA DEL SEÑOR GENERAL
CARLOMAGNO ANDRADE PAREDES

AUTORÍA:  GRAD. PACO MONCAYO GALLEGOS

1. PRESENTACIÓN

Es de mi obligación (dice Moncayo) iniciar este trabajo disculpándome ante el lector por pretender escribir una semblanza, sin la debida preparación para ello. Lo hago, sin embargo, motivado por el sincero convencimiento de la necesidad de rescatar del olvido las nobles virtudes que, de manera excepcional, adornaron a ese pulcro e Idealista oficial del Ejército que fue el general Carlomagno Andrade. Así, las actuales y futuras generaciones de ecuatorianos, militares y también civiles, podrán encontrar en esa vida sencilla, pero vivida con la Intensidad de una superior pasión por su institución y por su patria, un ejemplo digno de ser Imitado. Esto es particularmente Importante en esta época oscura de la historia de la humanidad y también de nuestro país, cuando los valores que siempre han sido sustento de la vida de los pueblos, han perdido vigencia y han desaparecido de la relación social los arquetipos que modelaban los comportamientos y prestaban marcos referenciales a los jóvenes, para su formación moral e intelectual.

Las condiciones en las cuales se escribe este trabajo van, estoy seguro, a provocar muchas inexactitudes y también algunos errores. Habría necesitado de mucho más tiempo para realizar una investigación completa de la Interesante vida de Carlomagno Andrade, tiempo que, cuando, como en el presente caso, hay que pedirlo prestado a las horas libres, es siempre un elemento escaso.

Debo, sin embargo, dejar constancia de que no he omitido razonables esfuerzos para conocer mejor los aspectos de su vida de los que no tenía las debidas certezas. He revisado con cuidadoso detalle la información contenida en los documentos oficiales, tales como su impecable libro de vida militar, los libros de relatoría que se mantienen en las unidades en las que presto servicios y otros documentos que hoy se encuentran en manos de sus familiares. También he pedido la colaboración de su distinguida y dolida madre, que acaba de fallecer, de sus hermanos e hijos, de sus antiguos
comandantes y subalternos, para disponer de testimonios válidos sobre su conducta como soldado y ciudadano.

Por otra parte, a pesar de no ser su compañero de promoción, tuve la suerte de conocerlo muy cercanamente, de compartir muchas ocasiones de trabajo y muchos momentos de amistad tanto personal como familiar; de participar de comunes inquietudes cívicas, profesionales e intelectuales; y de haber gozado, sin lugar a ninguna duda, de su afecto y amistad entrañables.

Solamente animado por las razones antes expuestas me atrevo, pues, a presentar esta semblanza, para cuyos defectos reclamo de antemano comprensión.

2. LOS PRIMEROS AÑOS

El hombre, se ha dicho, es fruto de su circunstancia; ésta es siempre espacio-temporal. El hombre universal es la expresión de los hombres concretos, fruto de influencias sico-biológicas, geográficas y culturales que se conjugan para determinar las características fundamentales de cada personalidad.

Carlomagno Andrade nació un 30 de enero, el año de 1939. en un mundo convulsionado por extraordinarios acontecimientos. La vieja Europa, apenas tomado el suficiente aliento para recuperarse de los devastadores efectos de la terrible contienda de inicios de siglo, reincidía en los enfrentamientos, en esta ocasión agudizados por la miopía de los artífices de los mezquinos tratados de paz que habían puesto fin circunstancial al eco pavoroso de los cañones. La vieja Rusia de los Zares había iniciado una experiencia política sin precedentes, que ofrecía un nuevo espacio de esperanza a un mundo desengañado por el desarrollo imperial europeo, incapaz de encontrar fórmulas aceptables para corregir las lacras de una sociedad que no alcanzaba a encontrarse consigo misma y con los ideales de un cristianismo formalmente difundido por sus frailes y soldados, en el mundo.

Eran días de guerra. Los antagonismos generados por el desigual reparto del planeta entre las potencias imposibilitaban la administración política de los conflictos y las naciones se lanzaban inconscientes a la vorágine de una violencia incontrolable. En 1938, Adolfo Hitler, al frente de una Alemania frustrada y delirante, había proclamado la unión de su país con Austria, invadido sin protestas los Sudetes, e iniciado con ello la ocupación de Checoslovaquia y un proyecto de expansión que se suponía debería llevarle al dominio del mundo.

Mientras esto sucedía en el viejo y belicoso continente, en nuestro pequeño paraíso ecuatorial culminaba una más de sus incontables décadas perdidas. De crisis en crisis el Estado ecuatoriano no alcanzaba a estabilizarse. El proyecto liberal, traicionado por los propios capitanes de Alfaro, no pudo consolidarse; la clase media, fortalecida por las reformas de los radicales, había comenzado a expresarse políticamente a través del Ejército jugando, por primera vez en la historia, un papel importante ya en el Movimiento Juliano y en dictaduras militares progresistas como la del general Enríquez Gallo, que terminaba precisamente ese año con la entrega del mando de la República al Dr. Manuel María Borrero y que, luego de su renuncia, iría a parar a las manos de Aurelio Mosquera Narváez.

Carlomagno Andrade Paredes nació en Quito, ciudad conventual, recoleta y politizada, centro de un poder político huérfano a la época del control económico, en lucha esforzada aunque estéril por competir con la pujante burguesía de la Costa.

Quito ciudad de burócratas, sacerdotes y MILITARES, tan distante de los terribles acontecimientos que estremecían a la humanidad. Ciudad hermosa, enclavada entre paisajes privilegiados, acunada por montes y volcanes de singular belleza que parecen escoltarle como gallarda guardia de honor.

Mi querida e inteligente madre (dice Moncayo), doña Alda Gallegos, viuda de Moncayo, quién, para 1939 era una bella joven recientemente egresada del Normal Manuela Cañizares, otra de las obras trascendentes del liberalismo, recuerda así el Quito de esos años:

"La ciudad que yo conocí en la década de los años treinta, fue la universitaria, con una Universidad Central vigorosa, en donde se +formaba una clase media profesional e intelectual que destacó, después, en los campos político, educativo, literario, etc. Además existían el Seminario Mayor para la formación del clero secular y los seminarios de los padres Jesuitas, Dominicanos y Agustinos, con sus correspondientes filosofados y en donde se formaban los grandes oradores sagrados.

"Era, también, un centro educativo y cultural que venían estudiantes de las diversas latitudes de la Patria, ya que la democratización de la enseñanza y la laicidad permitían el acceso de cada vez más amplios sectores de la población a Colegios de la categoría del Mejía, del Juan Montalvo, del San Gabriel, regentado por los padres Jesuitas y del Militar Eloy Alfaro, para varones; Manuela Cañizares y 24 de Mayo para mujeres.

"Era un Quito profundo, el de las procesiones y las 40 horas, en Semana Santa, pero también el de los nacimientos y villancicos en la navidades, cuando los vecinos del barrio compartían el rezo de la novena y el agua de canela con bizcochos; el de los disfrazados: arlequines, colombinas y payasos que paseaban por las calles su colorido y buen humor el Quito de los Centros Políticos y Literarios y el de las serenatas; el de la Biblioteca Nacional y Municipal, en donde los estudiantes y autodidactas buscaban el conocimiento y formaban su personalidad".

"El Quito del Teatro Nacional, en el que actuaban actores de la talla de Ernesto Albán, Chavica Gómez y Marco Barahona, entre otros.

"Por fin el Quito recoleto y señorial , con casas de corte español de patios perfumados por geranios; su tranvía, sus coches de punto para el transporte, sus calles silenciosas y limpias de ciudad que, por suerte, aún no ingresaba a una sociedad de consumo generadora de desperdicios. Con sus pobres, eso sí, pero una pobreza no tan evidente ya que los contrastes no era demasiado profundos; con sus mendigos también, pero sólo en las puertas de los templos."

Carlomagno nació en el centro colonial y adusto de esta particular ciudad. En la parroquia de San Roque, en la calle Manuel Quiroga. Después, por asuntos del trabajo de su padre. la familia pasó a vivir en la parroquia La Magdalena. en el sur de la ciudad. Esta circunstancia le permitió realizar sus estudios primarios en la prestigiosa escuela de los Hermanos Cristianos de la Salle.

Vino al mundo en el seno de una típica familia de la clase media serrana; su padre fue don Carlos Alberto Andrade Sosa, hombre de una profunda fe cristiana y de una auténtica convicción religiosa. Participó muy activamente como miembro de la Congregación del Señor de la Buena Esperanza. En su juventud se desempeñó como maestro de educación primaria en la ciudad de Cuenca. Trabajó, después, en el Servicio Químico del Ejército y luego en la Caja del Seguro, hoy Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, en el cual se jubiló.

Su madre, Isolina Paredes Vela, nacida en la pequeña población de Tanicuchi, provincia de Cotopaxi, fue una mujer piadosa. Aceptaba haber sido estricta en la formación espiritual de sus hijos, de los cuales prefirió a Carlomagno, seguramente por ser el primero, por las bondades de su carácter y también por su permanente ausencia, desde los días de su vida de interno en el Seminario hasta los largos períodos que debió servir en todos los rincones del País.

Los abuelos paternos de Carlomagno Andrade fueron Fidel Andrade Balseca y Lucinda Sosa Gallardo; por parte de su madre, Timoteo Paredes Merino y Victoria Yánez. Todos los apellidos de sus ancestros son de familias de antiguo asentamiento en la sierra centro y norte del Ecuador.

Los años en los que transcurrió su infancia fueron preponderantemente bélicos. Cuando ingresa a la escuela primaria ha vivido la mitad de esa década trágica que fue testigo de la segunda guerra mundial. Nuestro país ha sufrido la aleve e injustificada invasión peruana, con un Ejército abandonado a su suerte por políticos, que han privilegiado los mezquinos Intereses de sus partidos y de los grupos que los patrocinan, sobre los de la sufrida nación. En contubernio con una diplomacia de casta, esterilizada por su naturaleza intrínseca y con un mando dócil, habían aceptado, casi sin combatir, el infame Protocolo de Río de Janeiro. con el cual se consolidó la antigua y sistemática expropiación de una heredad territorial respaldada en títulos históricos y jurídicos Incuestionables (pero sin la fuerza armamentista del aquel entonces, para hacerlos prevalecer y respetar). La nación herida había depuesto al Presidente Arroyo del Río y elevado a la primera magistratura, por segunda vez, al doctor Velasco Ibarra.

La excelente educación brindada por los Hermanos Cristianos, mezcla en su espíritu sentimientos místicos e insatisfacciones cívicas que conformarán su carácter hasta los días finales de su existencia. Admira la edificante vida del patrono de su Escuela, el hermano Miguel, cuyo ejemplo es motivante para los niños educados bajo la Imagen tutelar del Santo cuencano. Es consagrado a la Dolorosa del Colegio de la Compañía, aquella que lloró, poniendo como testigos a los alumnos del Colegio San Gabriel, quizás por los sufrimientos presentes y futuros de su pobre pueblo. Conoce también desde esa misma tierna infancia la historia trágica de la patria mutilada y escucha de sus abnegados maestros los relatos de dolor y heroicidad de los episodios ejemplares vividos en la frontera. En los juegos, como es usual en los niños de la época, reedita los combates de los esforzados soldados y por lo menos en ellos ganan los ecuatorianos, porque cada soldado compatriota vale por siete "guayruros", como se apodaba entonces a los peruanos.

Don Carlos, su padre fue, como se dijo anteriormente, un hombre de profundas convicciones religiosas. Es entendible, por lo mismo, que habrá deseado, muy íntimamente, que su primer hijo sea sacerdote. Así, en 1952, Carlomagno ingresa como interno al colegio Loyola, de los padres jesuitas. La vida del internado es de intensos estudios, de estricta formación religiosa y de sostenidos esfuerzos físicos. Allí comienza a formarse en esa austera y estricta disciplina que fue característica de su vida. Durante aquel período, cada semana, los días domingo, la familia emprende el paseo hacia el Seminario, ubicado en Cotocollao, entonces pequeño pueblito aledaño a Quito, hoy uno de sus barrios, para pasar con su hijo las cortas horas permitidas para las visitas.

Las vacaciones del colegio coinciden con el período ordinario de sesiones del Congreso Nacional. Consciente de la necesidad de contribuir al sustento de la familia, consigue emplearse como mensajero. El trabajo consiste en hacer pequeños encargos para los legisladores: llevar correspondencia y otras tareas de similar naturaleza. A cambio recibe propinas que dependen, más que de la dificultad de los trabajos, de la generosidad de los senadores y diputados. En los momentos en que no está realizando algún encargo escucha atento las intervenciones de los legisladores y comienza a hacerse su propia imagen de la política nacional, de los problemas que soporta el país y de las noticias que llegan del exterior.

En el mundo ha comenzado la guerra fría. El presidente Truman ha declarado la Incompatibilidad de los dos sistemas en los cuales se alinea, voluntariamente o no, el mundo entero. Se ha proclamado el Estado de Israel, por el que tanta admiración sintió y al que vivió espiritualmente ligado Carlomagno Andrade. En Corea la correlación de fuerzas entre las potencias antagónicas imposibilita el logro de una solución favorable para cualquiera de los lados y ambos deben resignarse a un empate estratégico que da lugar a la división del país en dos segmentos irreconciliables.

El país ha vivido un período de relativa estabilidad política, estructurada sobre el auge de las exportaciones bananeras. Ha sufrido uno de los acontecimientos más trágicos de su penosa historia y todavía es incapaz de recuperarse de los efectos del pavoroso terremoto de Ambato. Galo Plaza termina su período presidencial y Velasco Ibarra triunfa por tercera ocasión, para dirigir el país como presidente de los ecuatorianos, la única que culminará normalmente. Estos temas y las Intervenciones magistrales de algunos legisladores motivan interesantes reflexiones y comentarios del joven Carlomagno en las reuniones familiares.

Comprende que su vocación no es la de la vida religiosa y sale del Seminario. Ingresa al Instituto Nacional Mejía. Cursa en él solamente un año lectivo. Pasa luego al colegio normal católico "Carlos María de la Torre", en el cual termina el tercer curso de bachillerato, con la firme decisión de plantearles a sus padres su interés por ingresar al Colegio Militar, para enrolarse en la carrera de las armas.

En esos días la familia Andrade vive en la calle Rumipamba, en la casa número 444. Son cinco hermanos: Carlomagno de 17 años, Mario de 14, Héctor Aníbal de 11, Wilson de 7 y Ruth de 5.

Entonces, como hoy, no era fácil ingresar en el Colegio Militar. La selección era rigurosa y se necesitaba realizar gastos significativos para la adquisición de uniformes y equipo. Carlomagno planteó a sus padres su interés por ingresar en la carrera militar. Ellos le apoyan. En su solicitud de ingreso al Colegio Militar afirma: "....cuento con el asentimiento de mis padres, que firman conmigo la presente solicitud...Por cuanto reúno los requisitos reglamentarios, pido a Ud. señor Director, se digne tomarme en cuenta como aspirante a Cadete para el próximo periodo lectivo de 1956 a 1957, pues deseo prepararme para obtener el grado de subteniente del Ejército."

En el certificado de buena conducta presentado al Colegio, por alguien cuya firma es difícil descifrar, se puede leer lo siguiente: "...certifico que conozco a dicho aspirante, como también a sus padres que tienen a su favor una vida de total consagración al trabajo y educación de sus hijos, siendo el aspirante en mención estudiante serio, franco, dotado de carácter enérgico, de probada rectitud, honorabilidad y de muy buena conducta, cualidades que pueden hacer del peticionario un muy buen cadete del Colegio Militar..."

Como se ve que, en efecto, esta persona conocía muy bien a la familia Andrade Paredes, porque sus afirmaciones resumen de manera fiel los méritos que les adornaron y que aun hoy día les caracteriza. No se equivocó, además, al pronosticar que el joven Carlomagno llegaría a ser un muy buen cadete, porque en efecto lo fue durante los cinco años de su paso por el Colegio Militar "Eloy Alfaro."


3. CARLOMAGNO ANDRADE, CADETE

Pasadas todas las exigentes pruebas físicas, intelectuales, sicológicas, médicas y las consecuentes entrevistas de la familia con el meritísimo Director del Colegio, el ejemplar coronel Jorge Gortaire, por fin, el 14 de Octubre de 1956, fue dado de alta como cadete del Colegio Militar.

Dura fue la formación recibida en el viejo Colegio de la Pradera. La conciencia de los especiales valores que debían adornar a los oficiales para que sean capaces de soportar las fatigas de la vida militar, de la campaña y, de ser el caso, de la propia guerra, así como la certeza de que los jóvenes al egresar tendrían que desempeñarse como auténticos líderes en las unidades militares, orientaba un régimen de exigencias muchas veces drásticas, agravadas en no pocos casos por arbitrariedades en el ejercicio de la autoridad, sustentadas en el marco de una mal entendida tradición. Los tres primeros meses eran una especie de prueba de fuego: internos, con apenas una tarde a la semana para visitas de los familiares, con rutinas agotadoras de más de dieciséis horas diarias... Muchos jóvenes se retiraban del Colegio a los pocos días de su Ingreso. Solamente una gran vocación y autoestima podían sostener a quienes continuaban sus estudios sabiendo que, aunque con ciertas atenuaciones posteriores, ese sería el régimen para los próximos cinco años.

La vida del Cadete era de casi completo aislamiento. Nunca se leía un periódico, no se podía tener una radio, tampoco existía la televisión. Solamente el día domingo el Cadete se enteraba de los acontecimientos de la semana.

Carlomagno fue un muy buen Cadete. Todos quienes lo conocimos en aquella época lo recordamos como un joven serio, responsable, reservado, que ejercía la autoridad con los cadetes de los cursos inferiores sin acudir al abuso y la arbitrariedad, tan comunes en jóvenes que tenían un poder que generalmente no correspondía a su edad y grado de madurez. Nunca se le conoció un acto innoble; siempre se mostró comedido, respetuoso y cortés.

Como estudiante fue normal. Excepto el cuarto año en que tuvo que presentarse a rendir exámenes supletorios, los demás los aprobó sin ninguna novedad. El 25 de julio de 1959 obtuvo su título de bachiller. El tribunal estuvo presidido por el entonces mayor Luis Jácome Chávez, de quien sería años después Ayudante, en la Academia de Guerra del Ejército. Lo conformaban esos extraordinarios profesores que tuvo el Colegio en aquellos años: el Lcdo. Hernán Yépez Guerrero, el doctor Francisco Acosta Yépez, el doctor Jorge Vallarino Donoso y el Dr. Raúl Gomezjurado Alarcón.

En 1958 el Colegio Militar cambió a Escuela, razón por la que los cursos de secundaria fueron suprimidos; sin embargo, en 1960, el mando militar decidió volver al sistema anterior y para el año lectivo de 1960-1961 el Colegio se regocijó con el ingreso de nuevos reclutas, alumnos de cuarto, quinto y sexto cursos. Carlomagno fue designado como instructor de una escuadra de reclutas y lo hizo en términos sobresalientes, con extremada dedicación y con algo que sería característico en su forma de Ejercer el mando, esto es con el ejemplo y velando por el bienestar de los hombres colocados bajo su responsabilidad.

En las paradas militares destacó como Tambor Mayor y en esa condición viajó a la ciudad de Méjico, en 1960, con ocasión de las celebraciones patrias en el sesquicentenario de la independencia del gran país hermano. Allí provocó los más elogiosos comentados en todos los medios de comunicación por su gallardía y porte militar. La pequeña delegación ecuatoriana fue la más aplaudida durante los desfiles y otras presentaciones.

En aquella época, como parte de la lucha anti-soviética, el ejército norteamericano comenzó a entrenar en forma sistemática a los militares latinoamericanos. Llegó entonces, designado como instructor del Colegio Militar, el teniente Cristóbal Navas, recientemente graduado como comando en los Estados Unidos. Ese ejemplar oficial organizó Inmediatamente un curso de comandos para los cadetes del primer curso militar. Carlomagno se graduó en dicho curso el 21 de mayo de 1960. Este fue su primer contacto con el entrenamiento de Fuerzas Especiales, a las cuales se entregó años después, con verdadera pasión.

Carlomagno fue un muy buen deportista, destacó en las prácticas de casi todos los deportes; fue, además, un hombre de extraordinaria resistencia física; un atleta bastante completo.

El último año como alumno del Colegio Militar fue ascendido a sub-brigadier y asignado para servir en el arma de Infantería. En este año el mando de los cursos de Cadetes y su instrucción militar recaen, en gran medida, en el Cuerpo de Brigadieres. En el desempeño de las nuevas funciones mantuvo el comportamiento digno y sobrio, característico de su personalidad.

Durante esos cinco años, el mundo fue testigo de acontecimientos impresionantes. Israel derrotó en 1956 a una alianza de países árabes; el año siguiente Fidel Castro, desembarcó a la cabeza de un puñado de revolucionarios en Cuba y en dos años de una exitosa guerra de guerrillas se hizo del poder, derrotando a Batista y a su experimentado Ejército.

En lo Interno, Camilo Ponce Enríquez, presidente en ejercicio durante el período 1956-1960, enfrentó una violenta oposición que tuvo su punto culminante en el asesinato del capitán Quevedo, en Portoviejo, en 1959 y en los graves desórdenes posteriores de Guayaquil. En 1960 volvió a triunfar Velasco Ibarra para su quinto período presidencial y como presidente electo declaró la nulidad del írrito Protocolo de Rio de Janeiro, concitando el entusiasmo del pueblo ecuatoriano y, desde luego, de los jóvenes Cadetes.

el presidente Velasco Ibarra entregó el sable de mando y los despachos de subteniente del ejército a Carlomangno Andrade Paredes.

El 10 de Agosto de 1961 en solemne ceremonia frente al Templete de los héroes de la Patria, el presidente Velasco Ibarra entregó el sable de mando y los despachos de subteniente del ejército a Carlomangno Andrade Paredes.

4. CARLOMAGNO ANDRADE, OFICIAL SUBALTERNO

1961, año de la graduación de Carlomagno Andrade de Oficial, fue testigo de acontecimientos marcantes en la historia de la humanidad: el fracaso de la invasión norteamericana a Cuba, el inicio de la construcción del muro de Berlín, la radicalización del enfrentamiento bi-polar, en lo externo. En lo interno, un nuevo fracaso político del Velasquismo; los enfrentamientos fratricidas que, felizmente, no trascendieron negativamente en la unidad de las Fuerzas Armadas, que abrazaron distintas posiciones en la controvertida sucesión presidencial; y el advenimiento de Carlos Julio Arosemena al poder.

Su primera destinación fue a la frontera sur-occidental. Para los militares la provincia de El Oro, mártir de la invasión peruana de 1941, es un símbolo y un compromiso. En esas tierras hermosas y muy ricas, inscribieron sus nombres en la gloria la mayoría de los héroes nacionales, huyo comportamiento ejemplar motivó la vocación de quienes, desde que tuvimos uso de razón comenzamos a entender la enorme tragedia que significó para nuestro país ese desgraciado acontecimiento bélico. Por esas razones, como un complemento de la formación recibida en el Colegio Militar, la mayor parte de los subtenientes, al graduarse. eran y son destinados a esa acogedora región. A Carlomagno le correspondió el pase la ciudad de Arenillas, sede del Batallón Constitución.

En esos días no era tan fácil como es hoy viajar a la frontera. Se tenia que tomar un bus hacia Guayaquil, por los viejos y estrechos caminos empedrados que unían la costa y sierra ecuatorianas. Desde Guayaquil se embarcaba en una motonave y se gastaba toda la noche para arribar a Puerto Bolívar, puerta de entrada a la Provincia; enseguida se tomaba el vetusto autoferro que hacía su recorrido por una estrecha vía que llegaba a Piedras. Luego de algunas horas de movido viaje se arribaba, por fin, pequeño pueblecito que era en aquella época Arenillas. Claro que para un joven subteniente ese viaje estaba lleno de atractivos. Toda una aventura.

Luego venía la presentación en el cuartel, las clásicas bromas al recién llegado, el bautizo, los consejos, las palabras estimulantes de los viejos experimentados oficiales, que deseaban que esos nuevos subtenientes cultivasen las mejores virtudes militares. Y los buenos y malos ejemplos Y los buenos y malos ratos... Pasado un tiempo la oportunidad de iniciarse en el cumplimiento de comisiones administrativas, esas que dicen que deja algún dinerillo sobrante al oficial, pero que, en el caso de Carlomagno como en el de casi todos nosotros, solamente terminaba con faltantes q debíamos cubrir con nuestras escasas remuneraciones. Vino luego la vi de destacamentos, las primeras responsabilidades de mando autónomo, cuando comienza a identificarse el oficial con peculiaridades que permiten vislumbrar al comandante del futuro. Era la mejor parte de la vida de oficial. El subteniente con su Pelotón en El Telégrafo o en Bejucal instruyéndole, administrando todos los recursos, aprendiendo profesionalmente de los viejos y experimentados soldados de la tropa, Iniciándose en esos sanos "vicios" deportivos y en los no tan sanos de las apuestas.

Y los primeros y locos enamoramientos con las bellas chiquillas de localidad (bellas y hermosas mujeres costeñas orenses), los paseos nocturnos y de fin de semana por el pequeño parque de la población, para verse con la enamorada a la salida de la misa. Las primeras farras de cuartel. Las bromas a los compañeros que habían "cometido" matrimonio enseguida de graduados. Y las amistades perdurables, fruto de las experiencias buenas y malas vividas en común. Los primeros enfrentamientos con una realidad para la que nadie nos había preparado, en un Colegio Militar que educaba jóvenes ecuatorianos en moldes de ejércitos prusianos y no para realidades que solamente en esos años iniciales de la carrera comenzábamos a entender. Fue buena la experiencia de Carlomagno en Arenillas. Tuvo buenos comandantes y exigentes capitanes que completaron lo que el Colegio no había realizado.

¡Podría escribirse tanto de aquellos años de vida en la frontera!... El Oro de los caminos apenas bosquejados que en invierno terminaban por desaparecer; el Oro de las cacerías de los venados hermosos y tímidos, ágiles y curiosos que satisfacían nuestras novelerías, desfogaban nuestros instintos y abastecían con alguna carne para el pelotón. Y la pesca en la Pitaya y ese deslizarse raudo y silencioso en las balandras de los amigos pescadores por los canales de Jambelí. Y el dolor intenso, esa rebeldía que se ahogaba en lágrimas cuando visitábamos Chacras, Rancho Chico y todos los rincones de esa selva testigos de las extraordinarias proezas de valor de Chiriboga, Molina, Ledesma y cien héroes más. Esa mezcla de apasionadas sensaciones cuando veíamos la bandera peruana flameando en Aguas Verdes, mucho más al norte de ese Túmbez que nos habían enseñado que era nuestro.

De esa época data la pasión de Carlomagno por la lectura. Desde entonces fue su Imagen la de un alto y magno oficial con el libro siempre bajo el brazo. De entonces data también el amor por su pueblo y el interés por las tribulaciones de esos rincones lejanos y olvidados, que supo apreciar y compartir.

Cuando el oficial cumplía esa etapa Inicial de formación y consolidación de su vocación en una frontera tan estimulante, la superioridad, en aplicación de la rotación reglamentaria, le trasladaba a otras unidades. En 1.963 recibió el pase a la Unidad de Infantería que tiene su sede en Tulcán. En ese entonces era la Compañía No29 "Mayor Molina". Allí, además de la instrucción de los soldados y conscriptos, se le encomendó, también, el entrenamiento de los colegios para los desfiles y ceremonias propias del régimen educativo secundario. Fue entonces cuando conoció y se enamoró
de quien llegaría a ser su querida y abnegada esposa, Magdalena Ruiz.

Doloroso fue el año 1963 para el mundo entero. El asesinato de Kennedy, conspiración sórdida y fanática, auspiciada por oscuros designios, engendrada en los monopolios de poder, en contra de un joven presidente que cometió el pecado de no querer pecar en contra de la humanidad. Mucho queríamos los latinoamericanos a Kennedy...¡Cómo nos dolió su muerte!

También la lucha bipolar llegó a Incidir en nuestra política doméstica. Las actitudes más externas que sentidas de Arosemena Monroy con relación a Cuba y un comportamiento personal que ofendió a la comunidad ecuatoriana, así como el Interés de la potencia occidental hegemónica, provocaron el advenimiento de la Dictadura y de la participación directa de la Institución militar en la política interna, que ha sido la tónica de los tiempos que nos tocó vivir. Para Carlomagno, a pesar de encontrarse absorbido por las múltiples tareas de una profesión en la que apenas se iniciaba, los años de la progresista Junta Militar no pasaron inadvertidos; le permitieron elaborar sus propias conclusiones sobre la política y sobre participación de los militares en el gobierno.

Una de las actividades que más le agradó realizar a Carlomagno fue la educación. Fue un educador toda la vida, y lo hizo con su ejemplo. Esa vocación y aptitud de maestro fue reconocida por los superiores desde muy al inicio de su carrera y, en los primeros meses de 1965, fue destinado al Unidad insignia del arma de Infantería. el Batallón Escuela "Vencedores". Allí se desempeñó como instructor de los cursos de perfeccionamiento de sargentos y suboficiales. Obtuvo su ascenso al grado de teniente en junio de ese mismo año.

El 5 de diciembre de 1966 contrajeron nupcias Carlomagno y Magdalena. Viajaron a Cali de luna de miel y disfrutaron de esos pocos días que la profesión les dejó para la intimidad. Al poco tiempo de su retorno fue pedido como instructor del Colegio Militar. En aquellos días nada era mas gratificante para un oficial que ser destinado al Colegio. Era una especie de reconocimiento de la Institución a las virtudes del joven oficial. La selección era, salvo rarísimas excepciones, muy estricta. Reunión de oficiales del propio Instituto y designación de candidatos, envío de las nóminas a la Comandancia, consulta a los Comandantes de las Unidades en las que había servido el aspirante a Instructor; en fin, todo un estricto procedimiento. Si alguien llegaba sin cumplirlo, generalmente era rechazado y tenía que pasar por una humillante situación.

Como instructor de cadetes Carlomagno fue excepcional. Nunca puso límites a su esfuerzo y entrega. Participaba de todos los trabajos que realizaban los jóvenes. Ni siquiera el temido paso a las duchas a la hora de diana, a las cinco de la mañana, dejó de practicar cuando se encontraba en funciones de oficial de control durante su correspondiente semana. Y qué decir de las patrullas y de la Instrucción, de los trotes y las marchas, de las clases y del régimen exigentísimo, de las competencias rigurosas entre repartos, de los deportes en los que los colores amarillo y negro del Colegio provocaban la apasionada entrega. Carlomagno era hombre parco en el hablar; motivaba con su ejemplo, que consideraba el mejor discurso, pero cuando hablaba lo hacía con todo su corazón, para orientar, para exaltar el espíritu cívico y militar de los muchachos, para corregir sus pequeños desvíos.

Era un gran profesional, todos los superiores y compañeros lo estimábamos en alto grado. A pesar de su característica reserva, estaba siempre atento a participar en todas las actividades de esa vida intensa que llevábamos en el Colegio. Intensa en lo militar, en lo deportivo, en lo cultural, en lo social, en lo académico.

También los profesores le tenían especial estimación. Nos reuníamos con ellos en algún descanso entre las clases y departíamos sabrosamente con gente tan inteligente y brillante, aprendiendo de su experiencia y de las dotes sobresalientes que debían reunir aquellos que tenían el privilegio, por ellos siempre reconocido, de ser elegidos para enseñar en aquel que fue, sin lugar a duda, uno de los primeros, sí no el primero de los centros de educación del país.

Sus cadetes le mostraron siempre gran respeto y estimación. Se sentían orgullosos de militar bajo su comando; fue uno de los más destacados instructores, en una época en la cual la flor de la juventud de oficiales formaba en las filas del Colegio Militar.

El actual coronel (año 1993) Oswaldo Jarrín (ministro de defensa 2006), oficial muy capaz, que destaca entre los mandos militares de la actualidad, recuerda a Carlomagno así:

"...Precisamente uno de los Comandantes de Pelotón era nuestro teniente Carlomagno Andrade, un verdadero bastión en un ambiente de Incertidumbre. La Imagen real de lo que se proponía con nosotros lo era ya él. Que Inalcanzable nos parecía esa utopía de ensueño".

"La serenidad que manifestaba e Inspiraba era propia de una concentración Inusual, nos parecía extraño cuando no había un libro bajo su brazo en los momentos que parecía tener libres".

"Los partes de instrucción adquirían un aire de solemnidad, inclusive cuando nos retiraba a descanso. Su voz y mano a la visera, por la energía empleada, parecían dejar algo especial en el ambiente, así lo comentábamos e imitábamos sus reclutas',

"La rudeza de la Instrucción de contraguerrillas, la exigencia en el perfeccionamiento espiritual, la disciplina orientada a la autosuperación y las dureza del entrenamiento físico, tenían una razón de ser. Se trataba de lograr una preparación de la oficialidad para un futuro que se veía venir muy diferente..."

"Los Instructores debieron ser seleccionados cuidadosamente para tal empresa. Su preparación intelectual, física, moral debían ser las cualidades que permitan la Identificación de sus hombres. Había que facilitar el proceso educacional a través de la capacidad, del empleo del liderazgo, que los hizo agentes positivos de las transformaciones académicas y disciplinarias del Colegio Militar.."

"La capacidad e Idoneidad de nuestro Teniente Carlomagno, para el desempeño de sus funciones como instructor; se complementaba con un gran Interés por mantenerse actualizado en todo cuanto se relacionaba con la profesión militar. Técnicamente era un oficial acorde con las exigencias de la época, leal a los valores institucionales e Interesado por los cambios a los cuales los incorporaba para su dominio. La autoridad moral adquiría plena vigencia en su personalidad..."

"La responsabilidad era su atributo complementario y quizás de los más sobresalientes. El cumplimiento del deber, con la exactitud y absoluta entrega hacia lo reglamentado y hacia lo que se suponía tenía una razón de ser en la estructura de la organización militar y para lo que sabía que era de utilidad para los hombres de su pelotón. Por eso la instrucción que Impartía tenía el sentido de la más grande utilidad, porque lo hacía sentir así."

"Era el sumun de su época, lo sentía y lo sabía, porque sus hábitos especiales lo hacían especial; sin embargo, era de los más accesibles y sencillos hasta la humildad..."

En agosto de 1968 Iniciaba un curso de paracaidismo para los cadetes. Solicitamos juntos la posibilidad de realizarlo. El cupo fue solamente para uno y, en razón de que faltaba poco para que Carlomagno fuese llamado a realizar el Curso Básico de Infantería, nuestro exigente subdirector, el entonces teniente coronel Oliverio Vásconez, lo eligió.

Durante el tiempo del curso lo vimos muy poco. Algún fin de semana que visitaba el Colegio. Con el corte de pelo estilo cadete, enflaquecido por el enorme esfuerzo físico, quemado por los fuertes soles veraniegos, preocupado de alcanzar las soñadas alas de paracaidista y feliz de saber de que estaba a punto de lograrlo.

Eran épocas en que había que tener mucha suerte para ser designado como alumno, más aun para el ingreso, y muchas virtudes para culminar el curso.

La vida de instructor del Colegio Militar era absorbente, casi no dejaba tiempo para atender los asuntos de índole personal, apenas si había lugar a los comentarios sobre los acontecimientos del país y del exterior. La dictadura había terminado. Sentíamos que, como en otras ocasiones, los mandos militares habían sido utilizados por intereses extraños a los de la nación, a la que quisieron servir, convencidos de que hacían lo mejor, según el dictado de sus conciencias. Luego. los mismos auspiciadores del golpe, cuando consideraron afectados sus intereses por las intenciones modernizantes del gobierno militar, o simplemente porque pensaron que no los necesitaban, conspiraron para hacerse directamente del poder y, con el apoyo de grupos enceguecidos por el dogma, echaron a los militares del gobierno del país.

1966 y 1967 habían sido duros para los militares. El ataque a Universidad, las presidencias de Yerovi Indaburu y la pesca del poder Arosemena Gómez, las sanciones y suspensión de los derechos de ciudadanía para los gobernantes militares, el escándalo del "modus vivendi" firmado por la Junta con los Estados Unidos, para poner fin al conflicto conocido como "guerra del atún", todos estos hechos fueron de intensa preocupación para Carlomagno y sus compañeros.

Mientras tanto, América y el mundo expresaban los irreconciliables antagonismos de la época en enfrentamientos regionales como la guerra árabe-israelí y en movimientos revolucionarios como los de República Dominicana.

En 1968, año de la Primavera de Praga, volvió al poder Velasco Ibarra por quinta y última ocasión. Carlomagno ingresó al Curso Básico Infantería, paso previo a su ascenso al grado de capitán. Para entonces tenía ya sus dos primeros hijos: Alvaro Fernando, nacido en noviembre de 1967 y Carlos Iván, en diciembre de 1968. Culminó sin ningún problema el exigente curso y fue designado a prestar sus servicios en el Batallón de Selva No.11 QUITO, en Jesús Pitishca, a orillas del río Curaray.

Viajó al Curaray con toda su familia. El viaje de Quito a Pastaza o Shell Mera, como se conocía entonces a dicha población, por la vieja carretera de Ambato, en bus; de Pastaza en un avión de Transpones Aéreos Orientales -TAO- piloteado por el legendario capitán Ruales a la pequeña pista de Jesús Pitishca.

¡Qué viaje aquel tan lleno de emociones y expectativas! Yo había servido en ese Batallón en 1966. Una hora de vuelo sobre la llanura amazónica apenas Interrumpida, en raras ocasiones, por tortuosos ríos y, al final, un pequeñito sector despejado junto al río, la sede del Batallón y la Misión los padres Josefinos. No existía realmente una población, solamente asentamientos indígenas Alamas muy dispersos y una que otra casa de algún militar retirado que decidió quedarse como colono.

Para el militar, la vida en la amazonía era apasionante. La naturaleza estaba intocada. Se podía pescar y cazar lo suficiente para el sustento del personal sin causar daño alguno a la ecología del sector. El Batallón tenía tres destacamentos: Pavacachi, Lorocachi, sede actual de la Unidad, y Ceilán. Se llegaba a ellos en grandes canoas construidas por los nativos, que consumían una jornada diaria para llegar a cada uno de dichos lugares. La vida en los destacamentos era apasionante, aunque primitiva. Se vivía en rústicas chozas levantadas por los propios soldados con materiales de la selva. Dos meses permanecía el personal, cada ocasión, en servicio de destacamentos. Normalmente dos o tres oportunidades en el año.

No era, desde luego, fácil la vida allí y muchas personas no lograban adaptarse al aislamiento. Se temía por la presencia de los implacables aucas que ya habían atacado y obligado a abandonar un destacamento en el río Cononaco y que Incursionaban ocasionalmente sobre misiones y aldeas indígenas.

Si la vida resultaba Interesante para los militares, entrenados para soportar los rigores de la vida en la selva, no sucedía lo mismo con la familia, que soportaba estoicamente el abandono y los frecuentes sobresaltos. Para Magdalena y sus tiernos hijos fue ésta una de las tantas experiencias duras e inolvidables en que tuvieron que compartir la vida con su esposo y padre.

El tiempo de servicio en la frontera amazónica fue una prueba de las virtudes profesionales de Carlomagno Andrade. Es en los momentos difíciles, en las horas de privaciones y aislamiento cuando afloran esos valores que se nutren de la vocación auténtica y cuando se mide al militar en su verdadera dimensión. Pero fueron también tiempos fértiles y de cultivo físico y espiritual. En ningún otro lugar como allí pudo dedicar tanto tiempo a la lectura y a cultivarse profesionalmente. Del Curaray Carlomagno salió fortalecido física y moralmente.

Una vez que recibió su ascenso al grado de capitán, fue trasladado a Quito como ayudante del director de la Academia de Guerra. Este, el más alto centro de estudios del ejército, constituye, además, un centro de opinión profesional muy Importante y muy respetado.

El quinto velasquismo, por desgracia, transitaba por el siempre tortuoso sendero de la politiquería y de los Intereses mezquinos de Individuos y grupos. El sobrino de Velasco, Jaime Acosta, había sido designado como ministro de Defensa Nacional. Se habían designado mandos en el ejército, purgando a los mejores y más distinguidos jefes militares. Se abusaba del poder. Se privilegiaba a ciertos cuerpos convertidos en fuerzas de choque del Velasquismo. Los Institutos militares se pronunciaron en contra del Ministro. La Academia de Guerra, dirigida por el prestigioso general Luís Jácome Chávez. se puso a la cabeza de la protesta institucional. Una vez más la política enfrentó a dos sectores del ejército.

Carlomagno Andrade había terminado de presentarse en su nueva Unidad, cuando se produjeron los acontecimientos.

El Señor General Carlos Aguirre Azansa describe así su comportamiento:

"...Pero quizá sea más estimulante, cuando ya se ha recorrido un largo trecho de la vida y se afrontan las responsabilidades del mando, encontrarse con subalternos -antes desconocidos- que tienen ya dentro de su espíritu un caudal inmenso de virtudes que los convierten, desde sus primeros pasos, en verdaderos hombres, en líderes de sus tropas, en cumplidores a ultranza de sus obligaciones, abandonándolo todo, aun sus más cercanos Intereses familiares -que pasan a segundo plano- ante el deber; el cumplimiento de la misión, adoptando la posición del soldado que nunca acepta que pueda haber algo capaz de hacerlo desviar de su objetivo..."

"En una época aciaga para la institución armada y para el país, tuve el honor de dirigir un importantísimo reparto militar al que llegó como ayudante de órdenes el capitán Carlomagno Andrade Paredes. Desde su presentación, dejó ver que se trataba de un militar íntegro, serio, compenetrado de su misión y dispuesto a cumplirla a cabalidad ...
Circunstancias ingratas para nuestra institución provocaron conflictos que amenazaban con riesgos muy serios, aun para la estabilidad profesional de quienes la servíamos. Al afrontar el problema y analizar sus posibles proyecciones, los Oficiales Superiores que conformábamos el grupo, consideramos la situación del capitán ayudante, recién incorporado y ajeno a todos los asuntos que conformaban la situación que se vivía al momento. Me permití disponer que el capitán Andrade no participe en ninguna de las acciones que debían realizarse, ya que no había razón para que asumiera un riesgo, sin conocer antecedentes ni detalles de lo que estaba ocurriendo. El Señor capitán ayudante reaccionó virilmente y, casi con lágrimas en los ojos, solicitó no ser dejado de lado porque desde el instante de incorporarse era ya parte de la Unidad y, como tal, debía cumplir en ella su deber; cualesquiera fueran las circunstancias en que le tocare desenvolverse...Su actuación posterior confirmó lo que todos ya suponíamos: un oficial de excelente formación. serio, responsable. capaz, decidido y con una dedicación incomparable al cumplimiento del deber que dio ejemplo a superiores y subalternos de integridad, solvencia y gran espíritu militar ...Sus pasos posteriores en la carrera militar ratificaron más tarde esa personalidad inclaudicable y la voluntad que gobernaba todas sus acciones."

 

Fracasó inicialmente el movimiento institucional y los miembros de la Academia de Guerra fueron dados de baja y los líderes encerrados en el Penal. La reacción unánime e Indignada del ejército obligó a Velasco Ibarra a dar paso atrás, dejar insubsistente la baja de los oficiales, entre ellas la de Carlomagno, y a reemplazar al Ministro y mando del ejército. La presunta dictadura civil de cuarenta años que proclamaban los Velasquistas quedó en proyecto y el gobierno, debilitado por enfrentamientos provocados por sus propios errores, comenzó a vivir una lenta agonía. Era el seis de marzo de 1971.


Después de este episodio de feliz conclusión, Carlomagno nuevamente fue designado para que preste sus servicios en la ciudad de Tulcán, en el Batallón de Infantería No.39, que lleva con honor el nombre de nuestro héroe nacional, el mayor Galo Molina. En ese reparto permaneció por el lapso de un año dos meses.

En febrero de 1972, las Fuerzas Armadas fueron una vez más inducidas a tomarse directamente el mando del Estado. Ciertos centros de poder económico temían el ascenso de Assad Bucaram a la Presidencia de la República. Este candidato concitaba la preferencia de los electores, especialmente de la ciudad de Guayaquil, en la cual se desempeñó, con más espectacularidad que éxito, como Alcalde. Había, además, constituido un poderoso grupo político familiar populista de derecha, en base de la Concentración de Fuerzas Populares, que había logrado arrebatar a su fundador, Guevara Moreno, el Capitán del Pueblo.

El otro y principal motivo del golpe militar fue la espectativa de la Iniciación de la explotación del petróleo de Lago Agrio, en la Amazonía ecuatoriana. En obras, como El Festín del Petróleo, de Jaime Zabala, se han denunciado los grandes intereses que se encontraban en juego y servían de telón de fondo a los acontecimientos políticos de la época. Súmese a lo anterior, todo el impacto de las corrientes cepalinas, estructuralistas y anti-imperialistas, que corrían por los círculos intelectuales, tecnócratas y militares; las posiciones tercer mundistas y de no alineamiento que estaban en boga y lo que sucedía en el país vecino del Perú con la dictadura de Velasco Alvarado y se podrá entender el ambiente nacional e internacional en que se produjo el ascenso del general Rodríguez Lara al poder, en aquel histórico carnaval de 1972.

Los acontecimientos sucedidos en la Academia de Guerra fueron, como se dijo con anterioridad, el prolegómeno del ascenso del general Rodríguez Lara al poder. Su nombramiento como Comandante General del Ejército fue un resultado directo de aquel episodio y del posterior suscitado en el Colegio Militar de la Pradera por presión de los jóvenes oficiales de dicho Instituto y de la Escuela Técnica de Ingenieros. Los mismos oficiales presionaron, con convincentes razones, por la presidencia unipersonal, cuando las Fuerzas Naval y Aérea aspiraban a la formación de un triunvirato como el de 1963, con la participación de sus Comandantes Generales.

El gobierno militar significó para el capitán Carlomagno Andrade el paso por la Contraloría General de la Nación y, luego, por el flamante Instituto de Altos Estudios Nacionales, dirigido entonces por el señor general Mantilla y que funcionaba en las instalaciones del Palacio Legislativo que obviamente, se encontraba sin sus naturales ocupantes. Como ayudante del mencionado general permaneció unos pocos meses y, en esa condición, acompañó al Instituto en su viaje realizado como gira de estudios de fin de año a la hermana república de Colombia.

En julio de 1973 había comenzado en el ejército un interesante programa de instrucción agraria dedicado a los jóvenes campesinos, con el fin de, no solamente formarlos como buenos soldados, sino también de perfeccionar sus aptitudes agrícolas. Carlomagno fue designado a servir en CAME-3, proyecto que se desarrollaba en terrenos próximos a la ciudad de Nueva Loja, mejor conocida como Lago Agrio. Antes de su incorporación se le envió a Israel a realizar un curso de capacitación de tres meses. Dos cosas obtuvo Carlomagno de ese viaje: primero, una enorme admiración por el pueblo judío y el Estado de Israel y, segundo, una afición perdurable a las actividades del campo.

Para Carlomagno, Israel representaba lo que podía hacerse del Ecuador, país pequeño, pero lleno de recursos, si se organizaba y capacitaba a su población. Cada vez que hablábamos de esos temas él insistía, con todo convencimiento: "Solamente capacitando a nuestra población podremos salir de la postración en que nos encontramos. La Educación es la clave dc nuestro progreso."

De la misma manera consideraba a la agricultura la clave del desarrollo de nuestro país. Su hijo Carlos Iván, fallecido junto a su amadísimo y admirado padre, estudiaba en el Zamorano, en gran medida por su positiva influencia y él mismo no descansó hasta poderse comprar un pequeño pedazo de terreno en las cercanías de la ciudad capital. Soñaba que cuando, por fuerza del tiempo, tuviese que abandonar su entrañable ejército y pasar a la reserva, podría dedicar su vida al trabajo en el campo y todo el tiempo restante a su otra pasión, la lectura.

El retorno de Israel significó para Carlomagno una experiencia inolvidable. Solicitó un mes de permiso y con muy pocos dólares en el bolsillo, pero con una enorme sed de aventura y conocimiento paseó por la vieja Europa, como lo hacen los jóvenes israelíes: con una mochila, en trenes y descansando en los alojamientos pava jóvenes que, felizmente, existen en muchas de las ciudades Importantes del viejo continente.

En abril de 1974 fue designado para realizar el Curso Avanzado de Infantería, previo a su ascenso al grado de mayor. En ese Curso tuve la satisfacción (dice Moncayo) de ser su profesor, en la materia de Táctica Ofensiva. Lo recuerdo serio, preocupado más por aprender y perfeccionarse que por competir en las notas y promedios; fue un buen alumno y como siempre un entrañable amigo.

5.- CARLOMAGNO ANDRADE, OFICIAL SUPERIOR

Terminó su Curso en agosto de 1974 y fue luego designado a CAME -1, en el Valle de los Chillos, muy cerca de la ciudad de Quito. Allí ascendió al grado de mayor y, requerido por la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales, fue dado el pase a dicho Instituto, como profesor, en abril de 1975.

Fue profesor de Táctica y lo hizo muy bien; sus alumnos recuerdan la enorme dedicación que le puso a la cátedra, tarea siempre complicada, tratándose de alumnos capitanes, profesionales experimentados y exigentes con sus profesores.

Encontrándose de profesor en la Escuela de Perfeccionamiento, inició estudios en la Escuela Politécnica del Ejército. Se matriculó en Ingeniería Industrial, y posiblemente habría culminado esa carrera de no mediar acontecimientos institucionales que motivaron un nuevo pase a la frontera.

Sucedió que, encontrándose en el desempeño del profesorado en Escuela de Perfeccionamiento, se produjo el intento de golpe de Estado protagonizado por el señor general González Alvear, con la consecuente satisfacción y disfrazado auspicio del poder económico, de las empresas; petroleras y de los propios Estados sedes de dichas empresas. La política nacionalista en el manejo de los hidrocarburos, de relativa independencia en lo Internacional, y la reforma agraria motivaron, entre otros aspectos, la unión de las tradicionales fuerzas políticas representativas de los sectores económicos concentradores del poder en el país, para tratar de deshacerse del general nacionalista y reemplazarlo por otro que representara mejor sus intereses.

Lograron confundir a un grupo de oficiales y a unidades con proclama institucionales que disfrazaban los verdaderos motivos del golpe. Las  empresas petroleras dejaron de vender el crudo con el pretexto de que no encontraban mercados, para causar una crisis en el manejo económico del Estado. Los militares comprometidos con el golpe trataron de hacerse fuertes en el Batallón de Paracaidistas y, en Riobamba, en la Brigada Blindada. Ciertos mandos que antes se habían alineado en el proyecto de un Velasquismo de cuarenta años, plegaron en esta ocasión al golpe. En la noche del 1 de septiembre de 1976, asaltaron las unidades rebeldes el Palacio. La Escuela de Perfeccionamiento respaldó al general Rodríguez Lara. Estuvimos en ella, junto con Carlomagno, con el recordado mayor Bolívar Montalvo y tantos otros oficiales. Vivimos con esa oportunidad, experiencias que merecen ser dejadas en el olvido.

El general Rodríguez marchó hacia Riobamba, logró el apoyo de la Brigada Blindada y las Fuerzas de Paracaidistas abandonaron su cuartel Junto a la Villa Flora en el cual pretendieron resistir. En la noche quedó conjurado el golpe y el Presidente retornó al Palacio. Allí estuvieron a recibirle muchos políticos y oficiales leales de última hora. Por supuesto no estuvieron quienes actuaron por un sano convencimiento profesional de unidad institucional y por amor a su país. En estos penosos episodios sabían que, como lo afirmó Sucre, después del atentado del peruano Gamarra en Chuquisaca, la única gloria posible se la obtiene de evitar o terminar los enfrentamientos fratricidas.

Igual que los acontecimientos de la Academia de Guerra de 1971 fueron el principio del fin del quinto Velasquismo, el levantamiento del general González Alvear lo fue para el gobierno del general Rodríguez Lara. Los ecuatorianos somos inconstantes y nos cansamos pronto de todo. Los militares ecuatorianos no somos, desde luego, diferentes. Además, la parodia del Consejo de Guerra, tan mal llevada y tan bien aprovechada por los grupos adversos al nacionalismo modernizador, terminó por desprestigiar la débil conducción del Presidente militar. Nuevamente se comenzó a conspirar; muchos generales, representando diferentes intereses, muchas veces llenos de buenas intenciones, aspiraban a reemplazar al general Rodríguez Lara. Los más íntimos colaboradores y corresponsables de los aciertos y errores del régimen buscaban acomodarse en el nuevo gobierno que se veía llegar. Los jóvenes mayores y capitanes de ese entonces veíamos con repugnancia esa desleal lucha por hacerse del poder y la forma como la institución era instrumentalizada en beneficio de intereses ajenos y, en general. contrarios al de la Nación global.

Los oficiales de la Dirección General de Educación Militar expresamos por escrito, lo que considerábamos convenía al país. Esto era el anuncio de la entrega del poder y el inicio de un proceso para retornar a la vida institucional. Veíamos, como se comprobaría más tarde, que. sin lograr dar el golpe de timón que el país necesitaba con dramática urgencia para desarrollarse, estábamos más bien debilitando a la única institución sustento de la propia supervivencia del país.

Carlomagno estuvo entre los oficiales que. sin esperar nada para si, pero con la disciplina y el valor que habían cultivado en largos años de vida militar, supieron plantear, a riesgo de inclusive perder su carrera, a 1os mandos militares, sus opiniones sobre el futuro de la Institución y del país. Valieron más los intereses personales, la vanidad del poder, las ambiciones desmedidas y un nuevo gobierno compuesto por los comandantes de Fuerza comenzó a regir la suerte del país. Los oficiales opuestos a esa lamentable solución fueron destinados a las unidades fronterizas, lo que en definitiva solo significó un premio, que eso es servir en la frontera, y un reconocimiento a su dedicación profesional. Carlomagno Andrade perdió su oportunidad de continuar de profesor en la Escuela de Perfeccionamiento de oficiales, su única oportunidad de realizar los estudios politécnicos, pero no lo lamentó porque tuvo, en cambio, la honrosa ocasión de comandar su querido Batallón No.1 CONSTITUCION, en el cual había comenzado su carrera profesional, en la pequeña pero acogedora población de Arenillas. Era el mes de abril de 1976.

En ninguna otra función como en el comando de una Unidad se prueba la capacidad profesional y las virtudes del Jefe militar. Y esta prueba permitió a Carlomagno demostrar sus enormes capacidades de líder militar, de excelente administrador y de hombre comprometido con los intereses de la comunidad. El Batallón cambió sustancialmente en su infraestructura física, en sus planes de empleo, en su motivación, en su desempeño profesional y en su Integración con la población civil.

Nada de lo realizable con los medios disponibles, positivo para la institución y la población dejó de preocupar la atención de Carlomagno. Así reconoce el Sr. general Carlos Aguirre Azanza, para la época Inspector general del Ejército:

"...en las postrimerías de mi vida militar activa, desempeñando las funciones de Inspector General del Ejército, tuve la oportunidad de realizar una Inspección de Comando a las unidades de la Provincia de El Oro, entre ellas al Batallón "Constitución" en Arenillas, cuyo Comandante era el entonces teniente coronel (sic) Carlomagno Andrade Paredes. Todo el equipo de Inspección y quien esto escribe, recibimos las mejores Impresiones de la forma en la cual se comandaba esa Unidad: Primero la misión, hacia cuyo cumplimiento estricto se dirigían todos los esfuerzos; luego la organización: todo listo para el cumplimiento de la tarea Impuesta a la Unidad; por otro lado, la administración escrupulosamente controlada para procurar el mejor rendimiento de los medios y el mayor bienestar para el personal, haciendo su trabajo menos duro y atenuando el doloroso desempeño de tareas difíciles y privaciones que son diarias en la vida de frontera."

"Escuchamos comentarios de oficiales, personal de tropa y familiares sobre la vida en la Unidad; sobre el trato que recibían, la consideración que se ponía sobre los aspectos humanos, la cordialidad y receptividad del Comandante ante los problemas que se presentaban a diario; su dedicación Incansable para extender los medios y las posibilidades hasta encontrar las soluciones mas adecuadas; en fin. la acción del Comandante que vive para su unidad, que piensa para su misión que trabaja para su objetivo y que no olvida que es conductor de hombres, a los que, si la situación lo exige, tendrá que llevarlos al máximo del sacrificio...Pero esos hombres habrían marchado contentos y decididos si hubiera sido necesario. Confiaban en su jefe; sabían que él sería el primero en el peligro y que jamás ordenaría algo que no fuera capaz de realizar él mismo."

El distinguido coronel Carlos Vasco, requerido de revisar los libros de relatoría del Batallón envió un listado de las principales acciones realizadas en el comando de Carlomagno en el período 1976-1977. Construcciones de aulas de instrucción, piscina, micromercado, programas de arborización cursos de capacitación agrícola y artesanal para el personal militar, trabajo de infraestructura del campamento, trabajos con la comunidad y un enfrenamiento arduo de la Unidad para el cumplimiento de sus misiones son algunos de los aspectos que han quedado registrados.

En la orden general del 2 de septiembre de 1977 fue designado alumno de la Academia de Guerra del Ejército. Hizo uso de su permiso anual para prepararse para los exigentes exámenes de ingreso y los pasó sin problemas. Los dos años siguientes fueron de sacrificado estudio, de agotadoras jornadas, en ciertos momentos, de frustrantes experiencias, pero, asimismo de gran perfeccionamiento profesional.

Su ascenso a teniente coronel lo obtuvo mientras se encontraba como alumno, en julio de 1979. En agosto se tituló como oficial de Estado Mayor y fue trasladado al Grupo de Fuerzas Especiales en Quevedo. En enero realizó el curso de Jefes de Salto, una especialidad más en el paracaidismo que le apasionaba; posteriormente, en reconocimiento a su acrisolada honradez, a su escrupulosa conducta en el manejo de los recursos de Estado y a la enorme confianza que su presencia infundía en los mandos y en sus compañeros, fue designado para prestar servicios en la Policía Militar Aduanera, cargo por demás delicado que lo supo ejercer dignificando a la institución aduanera y representando sobresalientemente al ejército.

Del paso de Carlomagno Andrade por la Brigada de Fuerzas Especiales de su curso de salto libre y de su pasión por el paracaidismo, escribe sencillez, veracidad y afecto el señor teniente coronel Luis Hernández, en los siguientes términos:

"En el año de 1979 regresa a la Brigada de Fuerzas Especiales, con el grado de teniente coronel. Se cumple uno de los sueños de su vida. Rápidamente se gana el afecto de sus superiores, compañeros y subordinados".

"Consciente de la Importancia que tiene para un oficial de la Brigada de Fuerzas Especiales conocer a cabalidad y, en la medida de lo posible, experimentar la mayor cantidad de especialidades, el teniente coronel Andrade Inicia el Curso de Jefes de Salto en el mes de enero de 1980 junto a 10 oficiales y 10 voluntarios. Es el Curso No XV en el cual demuestra una vez más su entrega a la dureza del entrenamiento, sin que se le importe el hecho de que a la mayoría de los alumnos casi les doblaba en edad. Para el teniente coronel Carlomagno Andrade de diferencia de edad y los retos exigentes del curso no contaban, eran simplemente apasionantes".

"Su espíritu contagia a los alumnos y les permite contar en forma permanente durante el curso con la motivación propia de quien como él había hecho de Juan Salvador Gaviota su ejemplo y una fuente de inspiración".

"Solicitó luego realizar el Curso de Salto Libre, no faltaban quienes trataban de persuadirlo para que no lo realizara ya que su edad no estaba acorde con ese tipo de exigencias según ellos pero Carlomagno Andrade era de aquellos que rompía esquemas en base a una convicción profunda de lo que tenía que hacer. A Juan Salvador Gaviota también trataron de persuadirlo para que no volara en la oscuridad. "Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad" le dijeron".

"Volar en el aire solo sin abrir el paracaídas por largos pero existentes segundos y a veces minutos, dependiendo de un "pedazo de tela", como dicen los saltadores libres cayendo a 250 Km/h y accionar con plena conciencia el paracaídas, llenó de felicidad a Carlomagno Andrade. "Eso es para los jóvenes" le decían "volar en la oscuridad no es para las gaviotas" era el mensaje que le daban a Juan Salvador Gaviota. Los dos lo hicieron y fueron los primeros. Carlomagno Andrade fue el primero y el único que continuó haciendo salto libre en el grado de general".

"Durante el Curso de Salto Libre, ponía un gran énfasis para, de igual a Igual con sus compañeros, someterse a todas sus exigencias. Junto a ellos doblaba sus paracaídas y junto a ellos se sometía diligentemente a todas las actividades del curso".



"El teniente coronel Luis Aguas, distinguido oficial de la Brigada de Fuerzas Especiales, su instructor en las técnicas de Salto Libre, resalta el Interés y empeño que ponía en el entrenamiento. Le pedía horas extras de práctica. que incluían sábados y domingos, con el fin de dominar las exigentes rutinas que le capaciten para realizar su sueño de volar".

"Recuerdo una vez cuando después de haber realizado el tercer salto durante el día, en Salinas, uno de los muchos niños que acuden a ver este emocionante espectáculo y que normalmente ayudan a "apagar y cargar el paracaídas vino corriendo en forma desesperada y me dijo a gritos que el "grandote" no se movía y que estaba muerto. Rápidamente un grupo de instructores corrieron hacia el lugar de aterrizaje del "comando" Andrade constatando con alegría que el niño se había equivocado.


¿Qué había pasado..? El "comando" Andrade había tomado como hábito, al final del día y cuando realizaba el último salto, aterrizar y quedarse horizontal como vista al cielo y completamente Inmóvil, tratando de relajar su cuerpo del duro e intenso esfuerzo que significan los saltos en paracaídas. El niño al ver que el "grandote" -apodo con el que le habían designado los niños del sector no se movía, procedió a lanzarle pequeñas piedras a su cuerpo, buscando su reacción, al no conseguirlo corrió a la zona de reunión a dar la alarma. El teniente coronel Andrade, contaba con alegría esta anécdota y describía con detalle la cara del niño sorprendido por la inmovilidad del "grandote".

"Siempre se sintió orgulloso de lucir su boina púrpura. Acostumbraba a la moda Israelita colocarla sobre su hombro izquierdo cuando no la lucía sobre su cabeza".

"Al lema de la Brigada de Fuerzas Especiales "Siempre Listos" le añadió con gran patriotismo el de "Siempre Listos por la Patria".

'Servir en la Brigada de Fuerzas Especiales fue una de las mayores satisfacciones de su vida, Comandante de Grupo, Director de la Escuela de Fuerzas Especiales y Comandante de la Brigada, fueron los cargos que desempeñó en las Fuerzas de la "Legión de la Vieja Calavera" a la que las sirvió por cerca de cincuenta y cinco meses de su vida. El patrullaje por todo el país, el contacto permanente con la naturaleza, con el peligro, el desafió que significaba comandar soldados de élite, que muchas veces tienen más conocimientos sobre las especialidades que los oficiales, fueron normas que Carlomagno Andrade siguió con ejemplar devoción mientras estuvo en la Brigada Patria. Saltar libre le fascinaba, no le Importó a su edad y ya siendo coronel sufrir la fractura de una de sus piernas durante el salto, se recuperó con sorprendente rapidez y siguió saltando. Más tarde, en un aterrizaje violento, debido a las condiciones del viento variable que muchas veces tienen que enfrentar los paracaidistas, se fracturó el brazo, nuevamente se recuperó y siguió saltando. Fue perseverante en lo que quiso. Ya de Comandante del Ejército cada vez que viajaba a visitar alguna Unidad del Ejército, llevaba su paracaídas de salto libre y si la oportunidad se presentaba dentro de su estrecha agenda de Comandante General, saltaba para satisfacción de sus orgullosos subordinados".

1980... Vivía el país, al Inicio de la nueva etapa democrática, el desborde de la Imprevisión y la irreflexión; el joven Presidente Jaime Roldós, carismático y brillante, pasaba la cuenta de su Inmadurez política a un aparato estatal que comenzaba a deformarse y destruirse. En fin, casi una década de dictadura y el retorno a la misma política de siempre, pero ahora con la avidez del tiempo perdido y la inmadurez de la acción pública no ejercitada.

De la Policía Militar Aduanera, pasó en julio a la Academia de Guerra como profesor; volvimos a encontrarnos ya estrechar más aún nuestra vieja mistad, nuevamente en el desempeño de la difícil y exigente cátedra. Esta vez con alumnos mayores y tenientes coroneles, demostró la misma dedicación, esfuerzo y capacidad que en sus tiempos de profesor en la escuela de Clases, en el Colegio Militar y en la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales.

 

5.2 CARLOMAGNO ANDRADE EN EL CONFLICTO BÉLICO DE PAQUISHA (1981). ENTRE ECUADOR Y PERU                                   

CARLOMAGNO ANDRADE COMBATIENTE Y COMANDANTE DEL AGRUPAMIENTO "CONDOR", DE LAS FUERZAS ESPECIALES DEL EJERCITO Y DE LA INFANTERÍA DE MARINA

Iniciaba el año de 1981. Nos encontrábamos dedicados a la apasionante labor pedagógica, trabajando con los futuros mandos del ejército, cuando se produjeron los primeros Incidentes en la Cordillera de El Cóndor. Todo el ejército fue puesto sobre las armas. Nuestros alumnos comenzaron a ser designados a completar las Unidades que vertiginosamente se trasladaban a la frontera. Luego los profesores. Inicialmente Carlomagno fue pedido por la Dirección de Logística, otros fuimos a conformar el mando de la División de Ejército en El Oro. Cuando llegamos a Machala nos enteramos que se había reforzado la Cordillera con elementos de Fuerzas Especiales al mando del teniente coronel Carlomagno Andrade. Una vez más, cuando se necesitaba alguien en quien se pudiera confiar para una misión difícil, el mando acudía a ese Jefe militar, virtuoso y abnegado. líder por excelencia, al cual la Patria podía encargar su defensa sabiendo que no dejaría nada por hacer para asegurarse el cumplimiento fiel de su misión.

El teniente coronel Edison Macías relata la conformación del Agrupamiento Cóndor, puesto al mando de Carlomagno Andrade, los siguientes términos:

"El personal de oficiales y tropa del Comando de Selva No. 21 ZAMORA estaba comprometido en las operaciones desde el 22 de enero, fecha en la cual se produjo la primera agresión de Paquisha. Consecuentemente, era necesario se ejecutara el relevo con tropas frescas y profesionales, para continuar sosteniendo con éxito el esfuerzo del combate. Con este propósito, la superioridad militar dispuso la creación del Agrupamiento Táctico Cóndor que fue organizado con personal de las Fuerzas especiales del Ejército y de la Infantería de Marina además con elementos de apoyo de combate...."

"En horas de la tarde del mismo día (5-2-81), después de que el personal agregado y de refuerzo de la Brigada LOJA se reincorporaba a sus respectivas unidades, toda la jurisdicción de la Cordillera de Cóndor quedó al mando y responsabilidad del Agrupamiento Cóndor. La labor del Tcrn. Andrade, como la de su antecesor, fue ardua y delicada. Con el concurso y la eficiente colaboración de su Estado Mayor, puso en ejecución los planes pertinentes y tomó las accione necesarias para cumplir las consignas vigentes: mantener las posiciones actuales, cumplir el cese de fuego, no realizar patrullaje delante de los puestos avanzados, repeler con las armas cualquier ataque terrestre del enemigo, etc."

 

Los días 13 y 15 de febrero visitaron Machinaza los observadores militares, cuando todavía se encontraba ocupada por las tropas ecuatorianas. El 19 volvieron a atacar los peruanos y cayó este destacamento en sus manos. Después se suspendieron prácticamente los combates.

El general Telmo Sandoval, distinguido comandante de la Brigada "EL ORO", quien se desempeñó como jefe del personal del Estado Mayor del Agrupamiento "CONDOR", recuerda así los días vividos bajo el comando del Teniente coronel Carlomagno Andrade:

 

"El general Carlomagno Andrade pertenece, ciertamente, a aquella estirpe de hombres que con su lucha ennoblecen su vida y que con el sacrificio, la inmortalizan'.

"Fraguado en el patriotismo, su vida fue el testimonio elocuente del compromiso histórico que tiene el soldado ecuatoriano con su pueblo, encarnó el espíritu visionario de un Ejército cada vez más involucrado con las causas de la seguridad y del desarrollo profundo y multilateral del país, el afianzamiento de la institucionalidad republicana, la profundización de la vida en democracia y la conquista de espacios de dignidad y decoro nacionales'.

"Lo recuerdo sempiternamente fresco, lúcido y predispuesto para el sacrificio por la patria. La experiencia que compartí con él en la Cordillera del Cóndor en 1981 dejó en mí huellas indelebles y su figura señera en los horizontes de la Patria, será siempre guía inspiradora de la misión del soldado ecuatoriano en la lucha infatigable a través de los tiempos".

"Comandó en 1981 el Agrupamiento Táctico "Cóndor", unidad de combate integrada por miembros de las Fuerzas Especiales y de Infantería de Marina. Su Estado Mayor lo conformábamos el Tcrn. de E. M. Gonzalo Bueno, Jefe de Operaciones; el Mayor. Patricio Núñez, Jefe de Inteligencia, y yo Telmo Sandoval, en el grado de Mayor como Jefe de Logística y de Personal, sección que contaba como auxiliar al Cpcb. Canelos".

"En cumplimiento de expresas disposiciones del señor Ministro de Defensa Nacional, para la defensa de la Cordillera del Cóndor, mediante operación de desembarco vertical llegamos a la zona del conflicto, en la madrugada del 04 de febrero de 1981 utilizando un C130 Hércules y dos C-115 Búfalo; las Fuerzas Especiales saltábamos sobre Cumbaratza y se incorporó luego por tierra una compañía de Infantería de Marina'.

 

.. y se incorporó luego por tierra una compañía de Infantería de Marina Ecuatoriana

Infantería de Marina Ecuatoriana
(note como estos bravos soldados se incorporan caminando días, desde la jungla, navegando por los ríos; uno de ellos lleva en sus espalda una pesada basuka)

"Las condiciones del combate eran difíciles; Paquisha había sido capturada por los peruanos, Mayaycu estaba rodeada y Machinaza amenazada por los bombardeos de la Fuerza Aérea Peruana y los Rockers lanzados eran continuos; se combatía en la selva inhóspita bajo una pertinaz lluvia que no cesó día y noche".

"No obstante condiciones tan adversas, el espíritu del Tcrn. Carlomagno Andrade era elevado; parecía como si recién hubiese llegado: siempre fresco en la acción y atento en las ideas. Tan vigorosa moral estimulaba sobremanera a todos que, siguiendo la línea trazada por su Comandante y su ejemplo vívido y actuante, estábamos dispuestos al sacrificio'.

"Llegó un día en que el comando general del ejército ordenó replegar todas las posiciones a 4 kilómetros de distancia en virtud de las conversaciones que se sostenían en Túmbez: esto significaba abandonar lo que había costado tanto esfuerzo mantener; portador de esta disposición era el general Gribaldo Miño, Inspector General del Ejército, quien supervisaría su cumplimiento.

"Nuestro comandante Carlomagno Andrade reunió a su Estado Mayor y deliberamos largamente sobre la situación; la conclusión fue no replegar ni un centímetro; él se erigió como único responsable de las derivaciones resultantes de "El general Carlomagno Andrade pertenece, ciertamente, a aquella estirpe de hombres que con su lucha ennoblecen su vida y que con el sacrificio, la inmortalizan'.la acción tomada".

Poco tiempo después nos llegó otra orden del Comando General: no replegar en razón de las Infructuosas conversaciones bilaterales; fue esta circunstancia la que salvó a Carlomagno Andrade, y convalidó su decisión Inspirada en la firme convicción de la defensa patria'.

"Se sacrificó a Carlomagno Andrade y a sus soldados en la perspectiva de evitar la guerra total; se localizó exprofesamente el conflicto en la zona de la Cordillera del Cóndor a fin de no hacerlo extensivo al resto del territorio nacional, ahora entiendo por que nuestro Comandante cerraba el radio y no quería hablar con nadie y se limitaba a dar órdenes frente al problema real..."

"Al término de la misión (del día o de la noche) los soldados de Fuerzas Especiales recibíamos correspondencia de nuestros compatriotas: cartas y pequeños paquetes, con cigarrillos, unas cuantas aspirinas, unos pocos caramelos, especialmente de estudiantes secundarios, universitarios, profesores y gente de pueblo, que titulaban "A UN COMBATIENTE ECUATORIANO EN LA CORDILLERA DEL CONDOR". Cartas que nos hablaban como hermanos, o como familia, o como esposa, o como novia, que le extraña y le quiere, pero, a su vez espera y le pide que cumpla con su Patria. Nunca olvidaré esa alegría y emoción Indescriptible, cuando al llegar de primera línea, demacrados, enfermos o heridos, recibían la carta y paquetito que alguien le envió. Siempre solidarios y atentos a nuestra suerte. Como oficial de personal, me correspondió hacer entrega directamente a Carlomagno Andrade de uno de esos paquetes. Se emocionó tanto que con sentidas lágrimas en sus ojos exclamó: "Qué privilegio más grande morir por la patria, con el uniforme puesto, en, la línea de batalla, para ser merecedor de la confianza y los presentes de su pueblo!"

"Dios, el ejército y su pueblo hicieron posible su sueño: murió con el uniforme puesto en actos del servicio y con un alto pensamiento en su mente, el supremo pensamiento de la Patria."

Los gobiernos de los dos países acordaron desmovilizar y desconcentrar las fuerzas en contacto en la Cordillera y el ejército ecuatoriano emitió el plan respectivo que se ejecuté a partir del 20 de marzo. Cumplida su misión con toda dedicación y afán patriótico, Carlomagno Andrade se reincorporó a la Academia de Guerra en la cual continuó, por un tiempo más como profesor.

El fatídico 24 de Mayo de 1981, el día en que el presidente Roldós Aguilera falleció en fatal accidente, cuando viajaba a la ciudad de Macará, el gobierno reconoció los méritos del teniente coronel Carlomagno Andrade otorgándole la condecoración más alta y deseable, la Cruz al Mérito de Guerra, única presea que, con modestia, siempre lució en su uniforme militar.

 

 

5.3 CARLOMAGNO ANDRADE OFICIAL CORONEL COMANDANTE ESTIRPE- ELITE DE LAS FUERZAS ESPECIALES DE ELITE

Su próximo pase fue al Grupo de Fuerzas Especiales No. 26, que tiene su sede en la ciudad de Quevedo, donde permaneció hasta enero de 1983. Durante su permanencia en esa Unidad, en febrero de 1982, viajó a Panamá a realizar el Curso de Operaciones Conjuntas.

Gral Andrade, comulgando en una misa, celebrada en la Brigada de Fuerzas especiales en Quevedo

Posteriormente, en marzo de 1983 realizó el Curso de Salto Libre Básico. Desde entonces, hasta el mismo día de su muerte, no dejaría, cada vez que le era posible, de lanzarse de los aviones al amparo tenue de su fiel paracaídas. Terminado el curso se incorporó al Consejo de Segura Nacional del que había sido designado Coordinador.

El Comando Conjunto, luego de los estudios pertinentes, decidió crear un cuerpo de Fuerzas Especiales de élite. Escogió lo más selecto o reclutó jóvenes que reunían especiales virtudes para conformarlo. Al momento designar al Comandante del Batallón de Fuerzas Especiales 111 "RAYO", el mando militar seleccionó, una vez más, al teniente coronel Carlomagno Andrade. Nuevamente puesto a prueba, organizó, entrenó y comandó ejemplarmente esta especial y muy exigente Unidad. En ella recibió ascenso al grado de coronel.

El ascenso a coronel vino acompañado con la designación para desempeñar el honroso cargo de subdirector de la Escuela Superior Militar (ESMIL). regreso a la Escuela a la que había servido en su grado de teniente, con tanto lucimiento, significó para Carlomagno un reto y una oportunidad. trasladó a vivir en ella casi como un cadete más. Salía a su domicilio solamente los fines de semana. Hacía su vida similar a la de los alumnos. Madrugaba con ellos, realizaba igual que ellos el duro entrenamiento físico, y no se retiraba a descansar hasta que el último de los cadetes había pasado al dormitorio. Consideraba que la Escuela Militar era la base del futuro la Institución, que educar era la Inversión institucional mas importante y que, de lo que hicieran o dejasen de hacer los instructores, dependería en gran medida, el fortalecimiento o debilitamiento del ejército. Por eso, mientras estuvo en la Escuela no se dio ningún descanso ni omitió ningún esfuerzo y siempre estuvo a la altura de lo que los jóvenes cadetes y la Fuerza esperaban de su trabajo. Ahora como nunca fue el modelo de jefe, dando ejemplo, a pesar de las limitaciones que van imponiendo los años, en todo lo que tenía que ordenar a sus subordinados. Para los oficiales y cadetes, Carlomagno fue un paradigma de virtudes cívicas y militares. Un subdirector realmente excepcional. La siembra de su trabajo con los cadetes debe estar ya cosechando abundantemente el ejército, en el comportamiento de los actuales oficiales que cursaron los distintos cursos en aquel año lectivo 1984-1985.

Luego fue seleccionado para desempeñar las funciones de Agregado Militar, Naval y Aéreo a la Embajada del Ecuador en Israel. Tuvo la suerte de volver a ese admirado país, esta vez por un año. En ésta como en muchas otras ocasiones me tocó en suerte (dice Moncayo) ir a reemplazarlo y, por lo mismo, pude conocer en detalle sus actividades. Fue el Agregado más activo en Israel. La Oficina de Enlace tenía que hacer reales prodigios para arreglarle sus programas de visitas. Todo lo que pudo conocer de Israel y de sus prestigiosas Fuerzas Armadas fue visitado. Industrias, Centros de Investigación, Unidades militares, Centros de Producción y, desde luego, moshabs y kibuts. Carlomagno era de corazón un kibutsin; me Imagino que para él habría sido el tipo de vida ideal. Trabajar mucho, en un ambiente de disciplina, sin pensar en el lucro personal, recibiendo de la comunidad lo indispensable para una vida digna. suya y de su familia. En Israel lo llegaron a apreciar y querer muchísimo, casi como a un compatriota. Tuvo inmejorables amigos que le ayudaron a cumplir de la mejor manera su difícil función de Agregado.

No conforme con el trabajo que hacía en la embajada. quiso también realizar algún tipo de actividad militar y. qué mejor en el área que le apasionaba, el paracaidismo. Logró que las autoridades militares autorizaran su entrenamiento y participación en los saltos con un grupo de soldados. Para éstos era algo especialísimo ver al coronel ecuatoriano, que no entendía una palabra de hebreo y muy poco inglés, subido con ellos en el avión, lanzándose al vacío y realizando todas las rutinas subsiguientes como un soldado israelí más.

 

Pero no se preocupó solamente de las funciones relacionadas con la vida militar; tomó contacto con empresas y con empresarios interesados en invertir y cooperar en actividades agropecuarias y forestales, Informándoles de las posibilidades que brinda nuestro país y entregando la información que ellos requerían. En los días en que me entregaba la agregaduría (dice Moncayo) tuvimos dos reuniones de trabajo de esta naturaleza. Recuerdo que me ponderaba la acción del "Kerernkayemet", un fondo nacional para la forestación que estaba ganándole la lucha al desierto. Y, desde luego, venían las comparaciones. Cuanto podría hacerse en nuestro país, reflexionaba, con sólo un poco de orden, disciplina, dedicación y patriotismo.

Al poco tiempo de su regreso de Israel, siendo Jefe del Fuerte Atahualpa tuvo que participar en los lamentables acontecimientos provocados por la rebelión del general Frank Vargas Passos. Ahora son de dominio público las equivocaciones en la conducción política y militar que condujeron a tan vergonzoso enfrentamiento, del que preferimos no entrar en detalles. En ésta, como en todas las ocasiones en que la vida le puso frente a tareas delicadas, Carlomagno Andrade supo cumplir leal y disciplinadamente con su deber.

En septiembre de 1987 el hogar Andrade-Ruiz tuvo la felicidad recibir a su primera hija, Ana Carolina, cuando el penúltimo, Santiago, ha cumplido ya los catorce años. Además era la única hija, luego de tres varones. Es imaginable, pues, la felicidad del hogar de Carlomagno, con el advenimiento de la pequeña niña.

Del Fuerte Atahualpa pasó a la Subdirección de Operaciones del Ejército, a las temidas oficinas de la Comandancia, que sinceramente poco apetecía. Encontrándose en el desempeño de esas funciones se produjo el triunfo electoral del doctor Rodrigo Borja. Para la trasmisión del mando presidencial fue Invitado, entre otras personalidades de Latinoamérica, el mítico y controvertido líder  cubano Fidel Castro (dictador, sanguinario, anti-democrático, anti-libertad, anti-derechos humanos). A Carlomagno le seleccionaron para acompañarlo como su edecán.

Castro había llenado las fantasías de (pocos inmaduros) jóvenes soldados, cuando sus legendarias hazañas de Sierra Maestra. A pesar de toda la campaña en su contra, siempre (por pocos) fue admirado por la lealtad a sus convicciones -más a de si fuesen o no correctas- y por la persistencia y devoción hacia su revolución.

Debe haber sido por estas razones por las que, a pesar de estar ubicados en diferentes líneas de pensamiento, se produjo entre ambos personajes. sin pretender obviar las distancias, una sincera relación de mutua admiración.

Carlomagno guardó con especial afecto y orgullo todos los recuerdos de esa experiencia especial de su vida.

De la Dirección de Operaciones pasó al Comando de la Brigada de Fuerzas Especiales que lleva con orgullo el nombre de "Patria". Durante ese comando volvió como era natural en su comportamiento, a entregarse con total devoción a sus deberes de comandante. Sería repetitivo insistir en su forma de comandar, que ya fue descrita, desde cuando, siendo un joven subteniente, recibió el mando de su primer destacamento. Solamente que ahora, más maduro, con mayor experiencia, en una Unidad más compleja, volvió a ser el jefe ejemplar, paradigma de virtudes militares, cívicas y personales que fue toda su vida.

 

5.4 POEMA LA RENUNCIA

Un día de aquellos intensos de la vida del comandante de Brigada, un joven oficial, angustiado por apuros económicos y tentado por alguna posibilidad de salir de ellos, en algún trabajo mejor remunerado, se presentó en su oficina, pasando por el órgano regular respectivo, para solicitar su baja del servicio activo. Carlomagno destapo entonces el cofre de sus inmensos valores humanos y militares para aconsejar al oficial la reconsideración de una decisión tan grave. Inspirado en esa experiencia y deseando llegara todos los jóvenes militares que pudiesen estar atravesando por Iguales circunstancias escribió su poema "La renuncia". No sé de crítica literaria, no puedo valorarlo desde el punto de vista técnico. Simplemente a mí me llega al alma, como creo que les sucede a todos los soldados. Por eso lo transcribo:

LA RENUNCIA
Autor: Carlomagno Andrade

Presentado correctamente
un esbelto paracaidista,
con voz firme y muy segura
dice sin prisa ni apremio:
Pido a usted, mi General,
en la forma más resuelta
se me tramite la baja
por ser ese mi deseo.

Se le tramite la baja, Teniente,
¿por qué el pedido?.
El joven alto y esbelto
contesta sin titubeo:
Toda mi vida amé el orden
y amé los afanes rectos;
respeté la historia nuestra,
anhelé lo bueno y bello.
Esta manera de ser,
todos estos sentimientos
me trajeron al Ejército.

Más siento que hay injusticias
que me taladran el alma,
la mayor parte del tiempo
estoy lejos de los míos
y de mis hijos pequeños,
además que mi salario
no alcanza para el sustento.

En algún otro trabajo
tendría un mejor ingreso,
mucho menos sacrificios
y muchísimo más tiempo.

El General presintiendo
el doloroso tormento en que
se encuentra el Teniente,
expone sus pensamientos:
¡Renunciar al sacrificio y
faltar al juramento,
es la senda más sencilla,
es el más flojo concepto
para evadir las entregas
y vivir de los supuestos!
¡La fe de una vocación
inspira nuestro camino,
en medida a los problemas
que vencemos con empeño,
en medida a las victorias
que vivimos un sueño,
en medida que entregamos
músculo, sangre y aliento!

¡Ser militar no es buscar
la confianza en el ascenso,
o escuchar la adulación
pasajera del dinero,
o traicionarse a sí mismo
por tener dudas o miedo!

¡Ser militar es poder exclamar
con voz de adentro
no tengo fortuna ni oro,
ni lujos ni privilegios,
ni me asustan amenazas
ni me asombran los destellos!
¡Yo sólo tengo una meta
y un infinito deseo,
mantenerme siempre honesto
y despedirme sereno,
y poseer en mi espíritu
lealtad a un juramento.
voluntad que no se rinda,
fe en lo que hago y profeso.
antorcha que no se apaga
y un inmaculado grito
por robustecer la patria
y defender a su pueblo!

¡Si usted joven Teniente
no tiene esto en su pecho,
es mejor que se retire
a la luz de otros senderos!

La estancia del Comandante
quedó en profundo silencio,
el segundero sonaba,
el minuto se hizo eterno.

Pálido y como de piedra,
el joven paracaidista
miró fijo al Comandante
y dijo con voz de adentro:
General, pido permiso
para abofetear mis temores
y retirar mi pedido
por el cual yo me avergüenzo.
Nací para ser soldado
y siento orgullo de serlo,
vestiré el camuflaje
hasta cuando quede muerto.

Por la ventana entreabierta
ingresó un soplo de viento,
ondeó la bandera patria
y suspiraron dos pechos.

 

6. CARLOMAGNO ANDRADE, OFICIAL GENERAL DE DIVISION Y COMANDANTE GENERAL DEL NOBLE EJÉRCITO ECUATORIANO

En agosto de 1990, el Consejo de Generales, en reconocimiento sus méritos, recomendó su ascenso al grado de general. Dicho ascenso lo recibió con el beneplácito general del ejército. en especial de sus soldados, que lo conocían y por lo mismo lo aprecian muchísimo. Lo recibió también con su particular modestia, sin que la culminación de tan esforzada como difícil carrera motivase ningún cambio en sus austeros hábitos, sino, por el contrario, sintiéndose más obligado que nunca a entregarse por entero al cumplimiento de sus obligaciones militares.

Como general, pasó a ocupar la Dirección de Personal del ejército. Dedicó entonces toda su atención al bienestar de los oficiales y tropa, castigados, como el resto de ecuatorianos de ingresos fijos y modestos, por la crisis económica del país. Yo fui en esos meses Director de Educación y tuve el honor de volver a ser su compañero de trabajo, ahora en el Estado Mayor de la Fuerza Terrestre; esta situación me permitió ser testigo, una vez más, de la forma dedicada y profesional con que supo desempeñar todas funciones que le confió la superioridad militar.

Carlomagno concedió la mayor importancia a su permanente superación personal, en el espíritu de lo inculcado desde su juventud en el Colegio Militar: "Mente sana en cuerpo sano" y lo que cada día cantábamos, en una de las estrofas del himno al cadete.

"En la ciencia templamos las armas, que definen la lucha mental y en la fuerte armonía del cuerpo compendiamos el griego ideal" Como en el trabajo de oficina la posibilidad de mantenerse físicamente en condiciones óptimas eran muy escasas, tomó la costumbre de ir al trabajo caminando y trotando. Su domicilio está ubicado cerca del Hospital Metropolitano y llegar así hasta el Ministerio de Defensa era una muy buena forma entrenamiento.

Venía por distintos recorridos y, cuando pasaba cerca de alguna iglesia, se detenía y entraba en ella por breves minutos con toda devoción. Los fines de semana, en cambio, madrugaba con sus hijos y realizaba sus ejercicios en las laderas del Pichincha. Así se mantenía siempre apto físicamente y conservaba su excepcional estado físico. En los exámenes ergométricos anuales causaba asombro la resistencia extraordinaria para un hombre de su edad.

De la Dirección de Personal pasó a la de Operaciones y en el desempeño de esas funciones le correspondió afrontar los graves problemas suscitados, una vez, más por la actitud expansionista irreductible y por el chauvinismo imperial del ejército peruano. Estuvo en el Yaupi-Santiago, defendiendo otra vez, ahora en las lides diplomático-militares, los intereses de nuestra territorialidad. El resultado fue el Pacto de Caballeros, cuyo cumplimiento reclamó hasta el mismo día del fatal accidente que nos privó de su liderazgo.

En noviembre de 1991 fue ascendido al último grado del escalafón profesional no sujeto a la selección del poder político. Culminó así su esforzada carrera, como General de División del noble ejército ecuatoriano.

Luego del triunfo electoral y posterior ascenso a la Presidencia de la pública, el Sr. arquitecto Sixto Durán Ballén, tuvo el acierto de, en cumplimiento estricto de las leyes militares y en reconocimiento de sus múltiples virtudes personales y profesionales, elevarle a la alta dignidad de Comandante General de la Fuerza Terrestre.

el Sr. arquitecto Sixto Durán Ballén, tuvo el acierto de, en cumplimiento estricto de las leyes militares y en reconocimiento de sus múltiples virtudes personales y profesionales, elevarle a la alta dignidad de Comandante General de la Fuerza Terrestre.

No necesitó sino apenas esos escasos tres meses que le concedió la Providencia al frente del ejército, para darse a conocer en todo el país y para alcanzar un verdadero liderazgo cívico a nivel nacional.

Puso especial atención en lograr la máxima eficiencia en la operatividad del ejército, o para el cumplimiento de sus misiones. Me volvió a deparar la suerte, el privilegio de reemplazarle en las funciones de Director de Operaciones y de acompañarle y colaborar con su Comando desde esa apasionante Dirección. Fui, por lo mismo, una vez más, testigo de la dedicación devota que puso en el cumplimiento de sus deberes de Comandante y como el primer soldado del ejército.

Al poco tiempo de haber asumido las funciones de Comandante General, realizamos, conforme a la programación anual, maniobras con las Brigadas de Selva en la región amazónica. La sede de la Dirección del Ejército era el Fuerte Militar de Pastaza. En esos días se entrenaba en el mismo lugar el equipo de Salto Libre del Ejército para competir en Colombia donde obtuvo el campeonato y varias preseas en distintas categorías y pruebas. En dos ocasiones, al término de la tarde, Carlomagno se unió a las prácticas. Me invitó a acompañarlo en el avioncito Araba, desde el cual realizaban los saltos, así que fui con ellos a observar el lanzamiento. Los cantos para darse ánimo, el rostro preocupado, cada salto es un riesgo y, llegados a la altura correspondiente, abajo. Le acompañaba siempre el mayor Granda Arciniegas, un experimentado paracaidista, y su ayudante el teniente coronel Terán. Los dos murieron con él, meses luego en un accidente.

En la segunda tarde de salto se golpeó el rostro con una pieza del equipo que se había aflojado y se lastimó levemente. Los compañeros, en la noche, en los comentarios, me decían: "Aconséjale, ya no es conveniente que siga tomando estos riesgos innecesarios". Yo les respondí que estaba de acuerdo con ellos pero que era imposible pedirle que deje de realizar una actividad que le gustaba tanto y que, a la vez, le permitía dar ejemplo a sus subordinados.

También en esos días, se produjo uno de los tantos incidentes fronterizos con el Perú, cuando una patrulla del ejército de ese país tomó contacto con un destacamento ecuatoriano en la zona no demarcada. Entonces le vi actuar con su característica presteza e inteligencia. Tomó contacto directamente con el comandante de la Fuerza Terrestre peruana con dicha autoridad arregló inmediatamente el problema, sin que llegue a agravarse ni a conocimiento público en los dos países. Sólo cuando ya el problema estuvo resuelto informó a las autoridades superiores. como debe actuar un comandante en ese nivel.

Quiso que cada cuartel sea un centro polarizador del desarrollo del sector geográfico de su ubicación. Apoyó todas las Iniciativas que en ese sentido desplegaron sus comandantes subalternos. Buscó el apoyo de países con experiencia en la participación militar en el campo agrícola, tales como China continental y logró el envió de comisiones técnicas para trabajar en fincas experimentales y de capacitación para el personal militar y para los agricultores de las zonas donde dichas fincas funcionan. Puso especial interés en la creación de un Centro de Capacitación Agropecuario-forestal para la amazonía, proyecto que viene siendo estudiado por expertos, con el auspicio y apoyo de la FAO y, es de esperarse, llegue a convertirse en una realidad y un homenaje práctico a su memoria.

Recordando sus experiencias como Director de Personal inició los estudios para tratar de financiar un intenso programa de vivienda fiscal y para lograr vías de solución al grave problema de la vivienda particular, fuera totalmente del alcance de los militares, en condiciones mínimas de dignidad, por los altos costos de la construcción y los bajos salarios que se perciben.

En las relaciones con los países del hemisferio, mantuvo intensos contactos profesionales con los mandos de los Estado Unidos de Norte América y con las hermanas repúblicas de  CHILE, Colombia, Brasil , países que visitó y en los que representó con capacidad, decoro y dignidad a nuestro país y en particular a nuestro ejército.

FOTO DE ORO: Gral Carlomagno Andrade con el comandante en Jefe del Ejército de Chile, capitán general Augusto Pinochet y con el presidente de la República de Chile, Dr. Patricio Alwin.

 

En fin, hizo tantas cosas en tan poco tiempo, que es justo especular sobre lo rico y productivo que habría sido su comando para la Institución y el país, de haber durado los dos años reglamentarios.

 



7. CARLOMAGNO ANDRADE ESCRIBE A SU HIJO

Al término del año, la familia Andrade se llenó de alegría con la llegada, en uso de vacaciones, de Carlos Iván, el segundo hijo, quien había terminado con excelentes resultados una año lectivo más en el Instituto Agropecuario de El Zamorano, en Centro América.

Carlos Iván idolatraba a su Padre. Quiso seguir su misma carrera. Alcanzó su admisión como alumno en la Escuela Militar (ESMIL). Tuvo problemas, terminó el curso y se decidió por otra actividad que le agradaba tanto como a Carlomagno, la agrícola.

Cuando Carlos Iván comunicó a su padre su decisión de entrar a la Escuela Militar, éste le respondió con una carta en la que quedaron recogidas las ideas que el tuvo sobre la carrera militar y en la que dejó tratada la forma como él sintió y vivió la vida militar. Por esa razón transcribo esta misiva, cuyo original reposa en mi poder  :

"Carlos Iván:

La única libertad del ser humano es la de elegir. Elegir entre todas las posibilidades que ofrece la vida, entre todas las oportunidades que tiene tu joven vida, cuando inicia su camino de hombre.

Por experiencia estoy convencido de que la elección de una carrera profesional debe ser por vocación, no por compromiso de ninguna índole, ni por demostrar nada a nadie, ni por seguir los pasos del progenitor; sino única y exclusivamente por convicción propia, por propósito íntimo y verdadero de una profunda inclinación, un apreciable talento y un auténtico amor, casi devoción por el camino elegido.

Todo lo que te escribo hijo, ahora que pretendes la honrosa carrera militar, senda de renuncia y entrega, de coraje y valentía, de justicias e injusticias, de compresiones e incomprensiones, es para que tu sepas que no debes seguirla si lo haces por demostrarme algo o por igualar o superar mis logros; por el contrario, si la has elegido por verdadera vocación e íntima convicción, no tengo mas que date mis bendiciones y pedirte que seas digno de ti mismo, que fortalezcas los músculos de tu cuerpo con energía y voluntad, que te apliques en el estudio por ser el mejor medio de superación, que ames a la Patria y sus símbolos, que respetes y obedezcas a tus superiores y, recordando cuantas veces me necesitaste y no pude estar contigo por cumplir mis obligaciones de soldado, pienses que lo mismo puede pasar con tus hijos, cuando seas padre. Y tú sufrirás como yo he sufrido; pero tendrás que, guardando tu amor paterno, cumplir fielmente, con tu decisión de seguir adelante, disciplinado y responsable, en tu carrera militar.

Cientos de noches, solo en el silencio de mi pieza, he pensado que no es justo que me encuentre alejado de mi hogar, pero también he recapacitado que fue mi elección ser militar y que, cumpliendo con mis deberes, pude y puedo mantener modestamente a la familia, honrada y dignamente.

Lo que te cuento es para que aprecies mi amor por los que conforman nuestro hogar, el tuyo y el mío.

Tengo tantas cosas que contarte, tantos sentimientos que expresarte, sin embargo por ahora es suficiente; te repito una vez más, Carlos, no sientas compromiso con nadie, menos conmigo, si dudas sobre ser militar por vocación personal, es mejor que te concedas tiempo, para pensar en el futuro y en nuevas profesiones, acordes con tu auténtica vocación; puesto que si no es por vocación tu elección te llenarás de amargura y decepción y aún los triunfos que alcances tendrán sabor amargo; y si tu esencia es ser militar, cumple con responsabilidad tus deberes, sacrifica lo que sea por la verdad, has el bien al que puedas y en la medida de lo posible, ama la libertad y la rectitud del espíritu sobre todos los conceptos.

Hijo, con inmenso afecto recibe la bendición de tu padre. "

 



8. CARLOMAGNO ANDRADE FALLECE  EN ACCIDENTE AÉREO

El fatídico 10 de diciembre, en la mañana, asistíamos (dice Moncayo) todos los generales y oficiales superiores de la Comandancia del Ejército a un Seminario para discutir los avances del proyecto de planeamiento institucional conocido como "EJERCITO 2000." Nos acompañó casi hasta el medio día. Antes de abandonar la Academia de Guerra, lugar en que se desarrollaba el importante evento, me llamó a un lado para decirme que le parecía bien la orden impartida por mi Dirección de que en cada Unidad se desarrollen viveros forestales de producción de plantas y para la instrucción de los conscriptos y estudiantes, pero que ampliara su alcance de modo de que en todos los campamentos militares, incluidos los más alejados destacamentos, se construyan estas instalaciones. Le indiqué que su disposición sería cumplida de inmediato y nos despedimos con un abrazo.


Carlomagno deseaba ir personalmente a presenciar un ejercicio de entrenamiento que se realizaba en esos días en la Provincia de El Oro y, de paso, a participar de un salto libre operacional con paracaidistas ecuatorianos y norteamericanos.

Fueron con él apreciados amigos y compañeros paracaidistas y, en el último momento, su querido hijo Carlos Iván, El programa de saltos se retrasó por las condiciones atmosféricas. Bien entrada la tarde emprendieron el viaje de retorno, el fatídico viaje que terminó en tragedia.

Después de un día de intenso trabajo, abandonamos ya tarde la Academia de Guerra. Llegué a mi domicilio justamente a la hora de las noticias. El periodista Diego Oquendo detuvo la transmisión regular de programación para anunciar que un avión del ejército se había estrellado en el sector de la avenida Gonzáles Suárez (sector residencial, burgués de Quito), en su aproximación al aeropuerto. Más que un presentimiento, la certeza de saber que era el suyo el único avión volando hacia Quito me heló el alma... Se había escrito el último episodio de una vida fecunda y honesta, el último capítulo de una historia ejemplar Para mí constituía la pérdida irreparable de un entrañable amigo, para el ejército y para la patria la desaparición de uno de sus mejores militares y ciudadanos.

 

Hasta aquí la Trascripción   de una parte del libro:  "GENERAL CARLOMANGO ANDRADE, UNA VIDA EJEMPLAR", escrito por el Gral.  Paco Moncayo , en 1993.



al ultimo del libro yo le añadiría:

   Era el 10 de Diciembre de 1992, pasaría solamente aprox. 2 años, para llegar a enero de 1995, cuando se produjo el conflicto bélico del Cenepa, en que tu mi general Carlomagno no estuviste presente físicamente , pero si estuviste en nuestros corazones y en el legado de conocimientos que nos diste, contribuyeron sin lugar a dudas al contumaz triunfo militar ecuatoriano en la Guerra del Cenepa.

No pudiste ver tu cosecha de héroes, porque el destino nos privo de tu liderazgo.

 


Video de la "cosecha" de Carlomagno Andrade: El Triunfo del Cenepa, luego de 2 años de su muerte.

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Palabras de las Fuerzas de Resistencia de GUAYAQUIL
al Gral. QUITEÑO  CARLOMAGNO ANDRADE.

 

AL SEÑOR, 

AL SOLDADO 

Y AL AMIGO

                                                                       Por: M.L.E.

 

 

 
No importa el dolor que nos 
produjo tu abandono,
ni la preferencia que tuvo Dios
de llevarte a su lado;
tu espíritu ronda  siempre a los seres nobles,
tu mirada siempre seguirá
acusadora a los cobardes,
tus pasos recorren la ciudad de Guayaquil,
corazón que conquistaste en
tan poco tiempo;
tu hidalga nobleza dio más vida
a nuestra trinchera del Santa Ana



Hoy su cuna está tendida y sus casas lucen
blancas
como la pureza de tu alma,
y el azul hermoso y grande
del cielo
como la bondad que
desbordabas,
tanto se oye hablar de ti
mi General,
que pareces estar en todas partes



Un día escogiste a tus
mejores hombres,
saltando hacia el espacio con el
credo de tu boina
formando un ejército en cada una de
nuestras almas,
por eso hoy tu presencia
pasará ha ser un escudo en nuestro mapa
prendiendo por siempre en nuestro
corazones
la llama ferviente de tu valor y
del amor a nuestra patria.



Patria que tú cuidarás
heredad que todos vamos
a defender,
porque honor y sangre
es el lema
de amor a 
nuestra nación

 

Fuente:

Revista de las Fuerzas de Resistencia del Ejército Ecuatoriano.        Guayaquil por la Patria.    

Octubre de 1994. Guayaquil - Ecuador.     Impresión E.Q.Editorial.    Tiraje: 5000 ejemplares

 


ESCUCHA LA VOZ DEL GENERAL CARLOMAGNO ANDRADE.

 

El mensaje de nuestro eterno Gral. Carlomagno, la podemos escuchar, dando clic en el siguiente botón.

(Su mensaje se aplica para ayer, hoy y siempre)

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.

Aquel mensaje fue dado en el destacamento Yasuní.


COMENTARIO

Buscando en el Internet sobre la vida de Carlomagno Andrade,  se encontraba muchísimas  paginas en español, ingles y otros idiomas al respecto, pero todas con unas pocas líneas y párrafos  sobre la vida de este Gran General del Ejército ecuatoriano, mas sobre el accidente en que perdió la vida. Y sobre biografía del mismo no había nada

Entre lo que aparecía en el google, era "Carlomagno Andrade, libro escrito por Gral. Moncayo", pero no había ni una pequeña cita del libro.

También aparecía una pagina que decía : "A lo largo de los tres últimos lustros, el Ecuador y el mundo han perdido a muchos de los personajes que marcaron el siglo XX. Lo que sigue es una visita al panteón de hombres y mujeres ilustres de nuestro tiempo."

Hagan Uds. mismo la prueba, escriban en el google Carlomagno Andrade y verán q lo que les digo es verdad. El Google hasta hoy (mayo del 2006), no muestra una biografía de Carlomagno Andrade.

 

Es entonces que me di cuenta que no había habido ecuatorianos webmasters, comedidos mejor dicho patriotas webs, que pusieran en la WEB la vida ejemplar de este nuestro gran militar ecuatoriano.

Es entonces que mi obligación patriótica y nacionalista me impulsa, con mucho agrado el poner en la WEB la vida de uno de los mas grandes ecuatorianos que ha tenido mi patria.

Carlomagno Andrade esta a la estatura de los grandes ecuatorianos de todos los tiempos, como lo fue: Eloy Alfaro, Velasco Ibarra, Juan Montalvo, Eugenio Espejo, etc.; patriotas que últimamente se los nombro como "LOS MEJORES ECUATORIANOS". Me atrevería a decir que Carlomagno supera no a uno o a algunos de los 10 mejores ecuatorianos de todos los tiempos.

La razón es que los civiles ecuatorianos en su mayoría desconocen al desaparecido Gral. Carlomagno; por eso publico esta WEB para que los civiles conozcan la vida militar de un gran hombre.

 

COMENTARIO 2.-  Sobre la sospecha de ATENTADO A CARLOMAGNO ANDRADE

En las paginas en ingles también encontré información a lo que se rumoreo desde el principio del accidente, me refiero a que el accidente en que murió Carlomagno Andrade, no fue un "accidente", sino una "atentado, conspiración de la CIA", así como también se sospecha que la muerte del presidente ecuatoriano Roldós Aguilera fue un Atentado. (En el caso de Roldós, un artículo del año 90, de un autor norteamericano llamado Seymour Hersh, hablo de aquello).

La dirección de esas paginas de donde se habla de atentados y conspiraciones a Carlomagno y otros grandes lideres mundiales, es de otro autor y son:

www.fucksbc.com/andrade.htm

http://www.fucksbc.com/airplane.htm

http://www.fucksbc.com/index.html

 

Si se conspiró contra Carlomagno Andrade, seguramente fue porque Carlomagno no fue solo un GRAN LIDER ECUATORIANO, sino que tenia toda la estatura para convertirse en un GRAN LIDER LATINOAMERICANO, que pudo enfrentar a los poderes que mantienen en retroceso a nuestros países latinos. es decir algo que no les gusta a los IMPERIALISTAS del mundo y las sucursales representadas por pequeños burgueses (no nacionalistas) en cada país latino, que quieren mantener el control mundial; pues aquellos míseros les conviene mantener en la pobreza a nuestros países latinos, para pretender seguir dominándonos. Malditos y 100 mil veces malditos y cobardes, MALNACIDOS! aquellos. !!!

Gente que vivía o vive por la ciudadela residencial donde cayo el avión , tuvieron versiones de que  han detectado interferencias intencionadas a los radares que guían a los aviones.

El avión se estrello contra un edificio en construcción, que en ese momento estaba abandonado, por lo que no hubo "victimas terrestres".

El avión accidentado estaba a un minuto de llegar al aeropuerto.

 

COMENTARIO 3.  Párrafo de la pagina de otro autor

La página de otro autor de la WEB, nos dice sobre Carlomagno:

"En las Fuerzas Armadas del Ecuador, desde mediados de años 70, han convivido dos tendencias, una más cercana a los dictados de los Estados Unidos, y otra que ha sido partidaria de una tendencia nacionalista, a esta última correspondieron los Comandantes Generales Carlomagno Andrade, Gustavo Iturralde y Paco Moncayo que se mantuvo y en ciertas coyunturas se consolidó, estructurando lo que ellos llaman una "Doctrina Militar Ecuatoriana", en la que se defiende la propiedad estatal sobre las "áreas estratégicas" del Petróleo, Energía eléctrica y Telecomunicaciones, fortalece la presencia institucional de las Fuerzas Armadas, de sus industrias y sectores de inversión, e incluye una estrategia de defensa nacional incorporando a la población civil en la defensa de la integridad territorial. En esta tendencia juega un rol importante el tema de los conflictos limítrofes con el Perú, la necesidad de reforzar una estrategia militar, que tuvieron su expresión mayor en la llamada "Guerra del Cenepa" a inicios de 1995. Este sector expresó reparos a los acuerdos de límites suscritos con el Perú por Mahuad, y también a la presencia directa de tropas norteamericanas en las bases de Manta y de Sucumbios. "

 

Hasta aquí el otro autor. -------------

 

COMENTARIO 4

Que lamentable que  el Gral. Paco Moncayo ya no sea el Gral. Moncayo del Cenepa. Por ejemplo, Moncayo (actual (2006) alcalde de Quito) pretende/día (2005), derrocar la ciudadela que esta alrededor del Congreso, para construir una obra faraónica para los diputadillos ecuatorianos.  (Mas bien pienso yo (NE) y muchos ciudadanos, que se debería derrocar todo el congreso pero con casi todos los diputados adentro, lanzando un misil, se salvan solo 4 diputados: Carlos Gonzáles, Segundo Serrano, Proaño Maya, Cintia Viteri)

En la construcción del nuevo aeropuerto de Quito, permite (Moncayo) que este el traidor Gustavo Pinto que patrocino la paz indigna con el Perú tome parte. Este Pinto es  presidente de la Quiport.

De todos modos Moncayo es un buen alcalde (nadie es perfecto) y por supuesto fue un excelente, Gran Gral. de Guerra. Pero repito ,no es lo mismo General Moncayo que Alcalde Moncayo.

Igual, el periodista Fredy Ehlers, actualmente (2006) ha perdido el sentimiento de defensa que el tenia, cuando había que defender al Ecuador, cuando el Perú nos agredía o acechaba. Actualmente el periodista Ehlers calla, sobre las nuevas pretensiones marítimas peruanas y sobre las intensiones de los candidatos ultra nacionalistas peruanos.

Ehlers era casado con peruana, de ahí se puede explicar su silencio (alerta , tiene hijos)

 


 

 

Anexos

Anx1.- CONDOLENCIAS

Podemos nombrar algunas condolencias de los países amigos que conocieron personalmente al Gral. Carlomagno Andrade.

Las condolencias son dirigidas a la señora Magdalena Ruiz viuda de Andrade.

Entre los varios orígenes de las varias cartas de condolencia, podemos mencionar algunos:

 

etc.

etc.

(Las condolencias se las obtuvo escaneando el libro: "Gral Carlomagno Andrade, UNA VIDA EJEMPLAR" escrito por el Gral. Moncayo.)

 

 

Ampliemos  la vista de una de las condolencias, la de nuestro mejor amigo y aliado, claro me refiero a los Chilenos, al Gral. Augusto Pinochet Ugarte:

 

Anx2.- PRENSA

(Los recortes de prensa se obtuvo escaneando el libro: "Gral Carlomagno Andrade, UNA VIDA EJEMPLAR" escrito por el Gral. Moncayo.)

 

 

 

Anx3.- NOMINA DE FALLECIDOS en el "accidente".

 

 

Anx4.- TUMBA Y LAPIDA DEL GRAL. CARLOMAGNO ANDRADE Y SU HIJO

El Gral. Carlomagno Andrade fue enterrado en una tumba común con su inseparable hijo Carlos Iván Andrade.

La tumba se encuentra en el cementerio "el Batán", en Quito - Ecuador, en ese mismo sector, conjuntamente se encuentran las otras tumbas de todos los oficiales, comandos elite,  fallecidos en aquel fatídico "dizque accidente" del 10 de Febrero de 1992.

TUMBA Y LAPIDA DEL GRAL. CARLOMAGNO ANDRADE Y SU HIJO. Creditos de la FOTO: YO MISMO NE.

 

Carlomagno Andrade dijo en vida:

"Qué privilegio más grande morir por la patria, con el uniforme puesto, en, la línea de batalla, para ser merecedor de la confianza y los presentes de su pueblo!"
 

"Dios, el ejército y su pueblo hicieron posible su sueño: murió con el uniforme puesto en actos del servicio y con un alto pensamiento en su mente, el supremo pensamiento de la Patria."
 


 

CONCLUSIONES


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1993. Quito - Ecuador.    Publicación: Ministerio de Defensa Nacional del Ecuador.

 

Octubre de 1994. Guayaquil - Ecuador.     Impresión E.Q.Editorial.    Tiraje: 5000 ejemplares.

 

     

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LÉASE PAGINA  :

http://webnacionalistaecuador.s5.com/carlomagno-andrade_selva.htm

 


 

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